Empieza el terraceo: cómo ligar en este entorno

Si la lluvia lo permite, empieza la temporada de terraceo: ese arte de robarle metros a la acera para sentarse con los colegas, o en solitario, y disfrutar de un vermú con aceituna o de la sacrosanta caña. Evidentemente, este terreno urbano es idóneo para echarle el ojo a alguien y ligar, que las ocasiones no hay que desaprovecharlas, pero ya sabemos que ligar no se hace igual en la cola del supermercado, que en un concierto, la carnicería o una discoteca. Por eso te damos unas sencillas pautas para que tu ligoteo de terraza sea exitoso y pases de unas cañas a un polvo. Toma nota:

– La estrategia será distinta según el barrio donde te encuentres: en las ciudades las tribus urbanas se van distribuyendo por zonas y no es lo mismo, por ejemplo, ligar en Malasaña que en Lavapiés. Esto influirá en tu indumentaria (no es lo mismo ligar con perroflautas que con hipsters) y en la actitud verbal y no verbal.

Oviedo

– Antes de sentarte, evalúa cuál es la mejor zona de la terraza, esa que te permite controlar el “material” que va llegando, y posiciónate allí.

– Las gafas de sol te permiten mirar sin ser descubierto. Eso sí, como tampoco eres el teniente Colombo, si consigues que alguien pique en tu caña, cuando empieces a hablar con esa persona, quítatelas (y si no lo haces porque luce un sol abrasador, explica tus razones. Es signo de cortesía).

Un libro o una revista de culto son detalles que hablan bien de ti (ambos tienen que ser acordes con el entorno, si es Lavapiés algo de un literato de izquierda, si es Malasaña, alguna obra de Agustín Fernández Mallo por ejemplo).

– Ojo a cómo tratas a los camareros: muchas mujeres se fijan en estos pequeños detalles, cómo les llamas, cómo respondes, si dices o no por favor. La educación es un punto, así que evita las borderías y el mal humor, salvo que quieras espantar a tu posible presa.

Pídete una bebida cool (el tinto de verano también lo es, el sol y sombra ya no tanto) y disponte a evaluar tu entorno: ¿te gusta aquel chico con perilla que está con su grupo de amigos? ¿O esa chica rubia que está leyendo? La estrategia será distinta si el sujeto/a está solo o entre colegas (dependiendo de cómo lo estés tú también). Si ambos estáis en grupo, la interacción es relativamente fácil. Si estás solo/a y el otro también, la sonrisa es lo primero que debes lucir. Sonríe e intenta establecer contacto visual.

– El libro, la revista, la tablet o el móvil son meras excusas para parecer que estás ocupado. Queremos decir: aquí has venido a ligar, no a hacer un estudio sesudo de la obra de Joyce, y eso requiere de comunicación visual primero, y verbal después. Tanto si estás en grupo como solo, demuestra tu simpatía. Como te habrás sentado relativamente cerca de tu presa, inicia una conversación de las que sirven para romper el hielo (sí, el tiempo que hace sirve para ello pero busca otra temática). Si la cosa avanza, paga la siguiente ronda.

– La terraza no es un terreno de ligoteo habitual, quizás por eso sea doblemente efectivo, porque la gente no se lo espera ni está a la defensiva como en otros entornos. Pero no pretendas conquistarla de buenas a primeras porque tu conversación sea amena. El terraceo te servirá para las primeras charlas, las primeras risas y quién sabe, si te lo has montado bien, para que te dé su número de móvil. ¡Suerte!

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