El sofá como nunca lo habías visto (y disfrutado): cinco posturas para no salir de él

Los días fríos y nublados son para peli, sofá, manta… y lo que surja bajo la manta. Celebra la llegada del invierno haciendo acopio de comida, bebida y condones. Es lo único que vas a necesitar para hibernar estos meses en tu salón. Los osos son mucho más listos de lo que pensabas.

1. El perezoso

Para esta postura te vas a alegrar de haber comprado ese fantástico sillón con respaldo reclinable en lugar del que estaba de oferta en Ikea. Pídele a tu compañero que se recueste en el sofá y recline el respaldo hasta donde llegue esa preciosidad. Siéntate sobre él de manera que puedas estimular tú misma tu clítoris mientras te mueves y él llegue a acariciar tus pechos. Todos están felices y, técnicamente, aún sentados.

2. No cambie de canal

Vamos a hacer la mejor versión del perrito en el sofá. Olvídate de subirte al asiento o agacharte de mala manera. Esta vez prueba a inclinarte sobre el brazo del sofá con las manos en los cojines del asiento para mantener el equilibrio. De esta manera tú estarás más cómoda teniendo la opción de apoyar una o ambas piernas en el suelo y él encontrará la entrada más fácilmente mientras se agarra bien a tu trasero para una penetración más profunda. Un apunte para juguetones: si consigues colocar un vibrador entre el brazo del sofá y tu cuerpo, vete olvidando de ver el final de la peli.

Couple sitting on a couch looking through window

3. Pies calientes

Ha llegado el momento de quitarse los calcetines. Pero no por que sea antiestético o antimorbo, sino porque vais a usar los pies para la siguiente postura. Sentaos cara a cara en el sofá con las espaldas apoyadas en brazos opuestos. A estas alturas ya deberías haber sacado tu vibrador de la mesilla de noche para hacerle un hueco junto al mando a distancia. Para esta postura vas a tener que usarlo, aunque si tienes uno de esos bichos de control remoto el juego será más divertido. Si lo tienes, es el momento de ponerlo en práctica. Conéctalo y dale el control a tu compañero para que él suba o baje la intensidad a su antojo mientras tú entras en calor. También existen para hombre, así que a este juego podéis jugar los dos. Si no sois una pareja tecnológica, probad a acariciaros con las manos o los pies mientras os miráis mutuamente para que la excitación aumente.

4. El asiento VIP

Por turnos. Siéntale en el sofá, súbete a horcajadas sobre sus piernas y comienza a desvestirle lentamente mientras le besas sobre la marcha hasta que termines arrodillada frente a él regalándole el mejor sexo oral que haya tenido jamás. La tele puede seguir encendida y aprovechar el gasto de energía con esa peli erótica… Ahí lo dejamos. Permite que tu compañero elija cómo y dónde quiere llegar al orgasmo y después cambiad de lugar para que él también pueda darte lo tuyo. Que viva la generosidad.

5. La cuchara resbaladiza

Lleváis todo el finde en el sofá y ninguno se ha levantado a fregar los cacharos ni a ducharse, ¿verdad? El sofá os ha atrapado. Esa es la prueba definitiva. Pues bien, aprovechémoslo. Podéis hacer la postura de la cuchara de manera más cómoda y profunda simplemente subiendo y enganchando una pierna sobre el respaldo del sofá. Y sin perder de vista el capítulo de tu serie favorita. Este ligero matiz hará que la postura siga siendo tan agradable como siempre, pero un poco más sexy. Si te has quedado con hambre, prueba a lamer los restos de chocolate de los dedos de tu compañero y guíalos hacia donde deben ir.

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