El masturbador que imita la vagina de tu actriz porno favorita

El operario viste traje de protección y máscara blancos. Gafas para proteger los ojos, gorro para el pelo… La visión nos recuerda los trajes del personal que se enfrentaba al virus del Ébola aunque en este caso el peligro no existe: en una habitación cerrada empolva el producto con almidón de maíz y la protección es únicamente para que el polvo no impregne sus ropas, nariz, ojos… Después, el producto pasará al control de calidad. Se empaquetará y pasará a ser enviado en una discreta caja de cartón marrón.

Pero, ¿de qué estamos hablando? Pues ni más ni menos que de la vagina artificial más famosa del mundo, la Fleshlight, que se fabrica en un polígono industrial de Dos Hermanas, Sevilla, donde tiene su fábrica la empresa americana creadora del engendro.

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Visto por fuera cualquiera diría que es una linterna (el nombre de hecho es un juego de palabras, flashlight es linterna en inglés), pero su interior guarda un tesoro anhelado por hombres de todo el mundo (el 95% de la facturación se va fuera de España). La de Dos Hermanas es la única fábrica de Europa. La otra, sede central de la compañía, está en Austin, Texas, de donde es el fundador.

Cuando empezaron a fabricarlas, el producto era un torso de muñeca, con pechos incluidos pero sin cabeza, brazos o piernas, pero claro, ¡cómo transportar semejante artilugio o tenerlo en casa sin parecer un imitador de Jack el Destripador! Algo más pequeño era más práctico. Y así se ciñeron a una vagina, pero no cualquiera: el interior de esta “linterna mágica” es la réplica exacta de la vulva de 15 actrices porno, todas americanas, denominadas las chicas Fleshlight. El secreto del juguetito es un interior que se asemeja, en forma y tacto, al interior de una vagina.

¿Cuál es el más exitoso de todos sus modelos? El correspondiente a la actriz Stoya. En total, al día pueden estar produciendo en la fábrica entre 1.200 y 1.300 unidades.

¿Cómo se fabrican? Es sencillo: hay dos máquinas (las mismas que pueden utilizar en la industria de plásticos, neumáticos…) que mezclan la composición de forma uniforme. Después, la mezcla se inyecta en la manguera y pasa al molde, tras lo cual se desmolda y se pasa a espolvorear con almidón de maíz, sustancia que no genera ningún tipo de alergia. Cuando la manga sale del molde está pegajosa, no se puede hacer nada con ella, así que hay que darle un baño de almidón de maíz, esperar a que se seque y ya puede ir al control de calidad.

Y no, no penséis mal: en el control de calidad no se prueban, simplemente se comprueba que no tengan defectos, aunque hay que aclarar que cada empleado de esta fábrica se ha llevado un modelo a su casa. Fidelización lo llaman.

Aparte de las vaginas artificiales, también producen masturbadores con forma de ano (para público gay), boca (para forofos del sexo oral) y también dildos.

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