¿El entrenamiento intenso en el gym afecta a la libido?

La operación bikini o tableta de chocolate la llevas bien. Entrenas de forma regular y te dejas la piel en cada sesión. Sin embargo, todo ese trabajo no se transforma en energía para tener sexo. Tu libido está por los suelos, ¿será porque entrenas muy duro en el gimnasio? Sí, varios estudios constatan que afecta.

En lo que se refiere a mujeres está demostrado que demasiado ejercicio puede causar la reducción de estrógenos y progesterona, dos hormonas importantes para el deseo sexual. También se ha constatado que el exceso puede dar lugar a disfunciones menstruales debido a los desequilibrios hormonales causados por el estrés físico. Cuando el cerebro detecta el estrés, se activa una respuesta de lucha con la producción de cortisol, que provoca ansiedad, aceleración del ritmo cardíaco y alta presión arterial.

Especialmente en hombres, pero también en mujeres, el exceso de estrés y la fatiga física disminuyen la testosterona, otra hormona relacionada con el deseo sexual. Un estudio de la Universidad de North Carolina, publicado en Medicine & Science in Sports & Exercise -y elaborado con 1.100 encuestas a deportistas de distintos niveles- asocia el ejercicio intenso con una baja libido masculina. Los que practicaban ejercicio de forma moderada declararon tener una libido relativamente alta.

Feel your muscles.

Conclusión: como casi todo en la vida, todo exceso te pasa factura. ¿Dónde está el punto de inflexión? Pues cada persona tiene el suyo, no se puede generalizar. Habrá que ir probando: si tu deseo sexual no es el que quisieras, reduce tu entrenamiento, a ver qué pasa.
Pese a las investigaciones que relacionan el deporte de élite con una libido baja, existen también muchos estudios que vinculan el ejercicio físico con un mejor sexo. Sí, indudablemente, estar en buena forma física incrementa la energía y ayudará a cansarse menos durante el coito, que también requiere una intensa actividad. También aporta beneficios a nivel mental y de autoestima, ya que cuando te ves bien físicamente, te sientes bien contigo mismo y más confiado.

El entrenamiento de intensidad normal o moderado (o incluso caminar a diario) reduce el riesgo de disfunción eréctil y los síntomas de un agrandamiento de próstata (hiperplasia prostática benigna) y mejora la calidad del esperma. El ejercicio cardiovascular favorece el ritmo cardiaco y la circulación sanguínea de todo el cuerpo y, por tanto, también la de los órganos sexuales de hombres y mujeres, lo que se traduce, por ejemplo, en mejores erecciones.
La lista de beneficios del sexo para la salud también incluye, entre muchos otros, la protección de las neuronas, la disminución del riesgo de cáncer de próstata a los mayores de 50 años, la mejora de la calidad del sueño y el aumento del nivel de endorfinas, por lo que actúa como un analgésico.

La relación sexualidad-deporte también se ha abordado al revés: ¿el sexo perjudica el rendimiento en el gimnasio? Existen estudios para todos los gustos. Pero de nuevo la intensidad y las características de la persona determinan la influencia. Es decir, que con una actividad sexual normal, no tiene por qué repercutir negativamente en el entrenamiento, aunque cada individuo es diferente y lo que funciona con uno no necesariamente es válido para otros.

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