El cuerpo como bandeja: ¡cómeme!

Cada vez es más difícil encontrar un regalo de cumpleaños original con el que sorprender a la pareja o al ligue de turno. Más si se pretende que sea algo excitante y erótico-festivo… No os preocupéis, venimos al rescate: ¡convertíos en su tarta de cumpleaños!

Da igual que seáis hombres o mujeres, eso solo afectará algunas consideraciones prácticas de las que ya hablaremos al final. Es posible que necesitéis ayuda de algún amigo/a con criterio estético y con el que tengáis confianza… Lo primero es desnudarse, o quedarse al menos en ropa interior. Después encontrar una superficie plana que aguante vuestro peso, idealmente una mesa de hostelería. Y la idea es repartir sobre vuestro cuerpo desnudo pastelitos, dulces, bombones, gominolas o incluso, frutas confitadas de esas que nadie se come en los roscones de Reyes. Todo ello bien cubierto con nata montada, virutas de chocolate, siropes de varios sabores, mermelada, miel y demás fluidos que pueda ser divertido lamer sobre la piel resbaladiza. Un par de velitas colocadas estratégicamente (¡ojo con las quemaduras!) et voilà: el mejor pastel del mundo. ¿A qué otra tarta de cumpleaños se le pueden mordisquear los pezones cubiertos de mermelada?

Mezclar pecados capitales suele ser peligroso, pero la gula y la lujuria combinan de maravilla. Si la comida es de calidad, servirla sobre un ser humano en pelotas le añade un plus de placer, juego y morbo. De ahí puede salir una variante un poco más sofisticada del pastel de cumpleaños humano, si cambiamos los dulces por delicias gastronómicas y añadimos comensales… Hay toda una tradición de bandejas humanas que tiene su origen, como tantas otras cosas que hacen interesante la vida, en Japón.

Waiter holding tray with collection fresh sashimi

Los body sushis o nyotaimoris (nantaimoris si la bandeja humana es masculina) se han venido practicando de forma más o menos subterránea desde hace décadas: desconfiad de quien afirme que es un “arte milenario”. Su funcionamiento es ritual, pausado y preciosista: sobre hojas de banano primorosamente situadas sobre la piel, se sirven maki, sushis, okonomiyakis, ensaladas de algas wakame y demás manjares que los comensales cogerán con cuidado de que los palillos no pellizquen demasiadas veces la piel.

¿No habría alguna manera de adaptar el ritualismo nipón y la estética recargada de las bandejas humanas a la mentalidad hispánica y gastronomía local? Pues sí, algún experimento se ha hecho en ese sentido. Las cenas de “cuerpo serrano” serían el resultado de sustituir los makis y las algas por delicatessen ibéricas: olivas arbequinas en equilibrio precario sobre el ombligo, tacos de tortilla de patatas en el pecho, jamón de Guijuelo cubriendo los pezones y torta del Casar sobre los genitales, para mojar en ese delicioso  queso fundido palitos de pan o lo que se tercie. Ah, y pimientos del Padrón, que uns pican e outros non, para añadir un plus de juego al asunto. Se puede preparar un emplatado magnífico sirviendo productos de la tierra sobre los cuerpos de mujeres y hombres-bandeja de bandera, un plan que desde aquí proponemos para la próxima edición de Top Chef.

Resulta tentador proponer variaciones regionales: repartir sobre la piel calçots y salsa de romesco, decorar las ingles con marisco gallego o atreverse a embutir un cachopo en… en… en algún lugar. Una variante que ya se ha realizado alguna vez es la autoexplicativa bandeja “jamón jamona”, en la que los comensales disfrutan de jamón de Guijuelo servido directamente o en montaditos sobre un cuerpo desnudo. Y nada impide mezclar lujuria y ecologismo preparando una bandeja humana vegana… Los únicos límites de este juego sexual son vuestra imaginación y habilidades culinarias. Bueno, y el respeto a ciertas consideraciones higiénicas básicas. No es necesario sacarse el carnet de masturbador de alime… perdón, de manipulador de alimentos, pero sí vale la pena tomar ciertas precauciones.

La más elemental es una ducha previa larga y cuidadosa, prestando especial atención a los pliegues de la piel y utilizando un jabón lo más neutro posible para que su olor no afecte al de la comida. Durante el emplatado se recomienda introducir protecciones entre la comida y la piel (como las hojas de banano de los nyotaimori), especialmente si la bandeja humana es masculina y peluda. A nadie le gusta encontrarse un pelo en la sopa, menos aún en un montadito de lomo. Una última recomendación: cuidado con los platos calientes y la comida picante. Se puede planear una velada erótica con bandejas humanas hasta el último detalle, pero nada arruina tan rápido la libido como un chorreón de tabasco en el glande o que se derrame una fondue caliente sobre los pezones. Por lo demás, sacad al chef pervertido de vuestro interior… ¡Y bon appétit!

Click aquí para cancelar la respuesta.