Efectos de follar en el mar

Qué bien estáis ahí los dos en la arena, sobre la toalla. Hace un buen rato que os estáis dando el lote y entre la temperatura exterior con ese solazo de agosto, y el calentón que os estáis llevando, no se os va de la cabeza la idea de echar un polvo. El apartamento u hotel queda a un trecho, esto hay que solventarlo aquí y ahora, pero la arena está llena de otros turistas como vosotros. Entonces, ¿nos vamos al agua y nos damos allí al fornicio?

Sí, es una estampa evocadora y muy excitante: hacerlo en el mar. La idea mola todo pero ojo, que tus genitales pueden estar recordándotelo días después, y no de forma grata sino en forma de picores, irritaciones.. De la mano del sexólogo Borja Rodríguez nos desprendemos de todo lo excitante del acto en sí y te contamos cuáles son los efectos de follar en el mar. Toma buena nota:

Picores, e incluso, infecciones

“La excitación y el morbo de tener relaciones sexuales en la playa nos pueden dejar unos cuantos días/semanas de picores, irritaciones o infecciones. Y por tanto, sin poder disfrutar de nuestros cuerpos serranos en pleno verano”, comenta Rodríguez.

Lovers at the beach

Aunque a priori pueda parecer lo contrario, el agua no sirve como lubricante para la vagina o el ano. “De hecho es al revés, ya que puede eliminar hasta el 100% de la lubricación natural de nuestros cuerpos. Los genitales se secan y se irritan las mucosas, por lo que el roce en la penetración puede producir picores, irritaciones, dolor, daños musculares, etc. Además, existe una gran posibilidad de que el condón se salga o se rompa, debido a esa sequedad y a la fricción. Ambas cuestiones se podrían arreglar con un gel lubricante acuoso, pero la incomodidad y los riesgos no acabarían aquí”, explica el experto.

También puede parecer muy obvio, pero no podemos olvidar que el agua de la playa, piscinas, ríos, afluentes, pantanos, embalses, albercas y derivados contienen sal, cloro, residuos, jabones, bacterias, cremas, y restos varios de todo lo que nos podamos imaginar. O sea, no es oro todo lo que reluce… “Por tanto, hay  que tener en cuenta que con la penetración, ya sea vaginal o anal, permitimos aunque sea en cantidades ínfimas, la entrada a nuestros cuerpos de estos residuos. Resultado bastante posible: infecciones, hongos, irritaciones, picores, etc”, dice.

Entonces, ¿se acabó el sex on the beach? “No tiene por qué. Podemos poner “el agua a hervir”, jugar y divertirnos, y rematar la faena en la orilla o hamaca (no olvides tu toalla, que la arena es igual de “peligrosa” que el agua para estos menesteres)”, finaliza. Eso sí, siempre con discreción, que estamos en un sitio público (salvo que nuestra cala sea un lugar remoto del universo).

¡Buen verano.. y buen polvo!

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