Disfruta de la comida con sexo: 7 propuestas hot

La comida y el sexo parece que siempre han ido relacionados. Desde las bacanales romanas hasta hoy día con restaurantes que organizan cenas afrodisíacas, comida y sexo van de la mano. Sin embargo, cuando queremos introducir algo de comida en la cama, nos asaltan las dudas acerca de cuál puede ser el alimento más excitante y nos hacemos un lío.

Es por esto que hoy te traemos unas cuantas ideas para que la próxima vez no te pille de sorpresa y tengas a mano lo que se necesita para disfrutar.

Frutas y hortalizas
Sin duda, las grandes aliadas del sexo. Algunas se asemejan a los órganos sexuales, por lo que comerlos de manera sensual puede ser un aliciente para ir calentando el ambiente. Plátanos, higos, papayas… Deléitate con su textura, su sabor, cómetelo igual que te comerías la entrepierna de tu amante y verás el efecto que surge en la otra persona.
A la hora de follar se puede jugar también con otras frutas. El plátano o el calabacín pueden ser ideales para la penetración (usando un condón siempre), e incluso se puede jugar a una doble penetración, usando la fruta y tus dedos, tu pene o un dildo. El melón también puede usarse para introducir el pene y disfrutar de su textura. Si lo calientas un poco, incluso, la sensación puede ser muy agradable. No te pases calentando o te abrasarás y siempre, siempre, usa condón.

Príngate
El chocolate, la nata o la miel son alimentos típicos que se pueden usar para el sexo. Eso sí, ¡prepárate para lamer de lo lindo! Son muy pegajosos y tendrás que apurar mucho para que no acabe todo pringado. Pero si eres de los/-as que les encanta pringarse o no tiene miedo de ensuciar las sábanas o cualquier cosa que se ponga por delante, embadúrnate bien y a disfrutar. Procura, eso sí, que no caiga dentro de la vagina o en el pliegue del glande porque se puede quedar ahí y, créeme, si no se limpia bien eso se acabará pudriendo y es bastante asqueroso.

Passion under control

Alimentos afrodisíacos
Desde siempre se ha especulado con que ciertos alimentos ayudan a la excitación. Tradicionalmente se ha hablado de las ostras, la canela, las fresas, el chocolate, la miel, los higos, el mango, el jengibre, el café o, incluso, el vino. Sin embargo, no hay nada demostrado a este efecto. Yo prefiero hablar de una mente afrodisíaca, ya que dependiendo de cómo estemos de predispuestos a la excitación, casi cualquier alimento es susceptible de resultar erótico.  Vale, ver comer a tu pareja un buen plato de alubias quizá no es el mejor ejemplo. Pero imagínate a tu amante comiéndose con deleite unas uvas, seguro que le encuentras su puntillo.

El sabor de nuestros fluidos
Hay determinados alimentos que pueden hacer cambiar en sabor de nuestros fluidos. Se ha hablado del espárrago, la col, el brócoli, el alcohol o, incluso, algunos fármacos como los tranquilizantes o los antidepresivos. Cuida tu alimentación, especialmente antes de una sesión de sexo, y tu pareja te lo agradecerá.

Comidas a evitar
Comidas picantes o pesadas no te ayudarán a estar en forma o, incluso, pueden provocarte malestar de estómago, ardores o gases (que salvo que te guste incluirlos en el sexo, deberías evitar comidas como las legumbres). Los espárragos pueden darle un sabor no muy bueno a tus fluidos y el ajo podría arruinar hasta el beso más apasionado. Así que ojo con lo que comes antes de follar.

Condones y lubricantes de sabores
No son comida pero dan mucho juego. Actualmente hay condones y lubricantes de casi todos los sabores que te puedas imaginar: fresa, chocolate, plátano, melocotón, melón, mango, cereza, vainilla, coco, menta… ¡Hasta de tiramisú! Puedes ir probando a ver cuál te gusta más (en algunas jugueterías eróticas tienen algunos lubricantes de muestra para que los saborees antes de llevártelos) y móntate una macedonia en tu boca.

Follar en la cocina
Cuando imaginamos sexo con comida, necesariamente pensamos en la cocina. Aunque tenemos todo a mano, con un poco de preparación se puede hacer en cualquier sitio. Puedes llevarte unas cuántas cosas a la cama, o al sofá, o a una manta en el suelo, o a un picnic en mitad del campo o en una playa recóndita. Ante todo, usa tu imaginación.

Y tú, ¿tienes alguna receta que quieras compartir?

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