Dime cuánto sexo tienes y te diré tu cociente intelectual

Ayuda a quemar calorías, aumenta la segregación de la hormona de la felicidad, mejora la calidad del sueño e incluso, refuerza nuestro sistema inmunológico. Conoces algunos de los grandes beneficios de disfrutar de una placentera sesión de sexo, pero te faltaba éste: nos hace más inteligentes.

Entre otras cosas, disfrutar de un orgasmo reduce nuestros niveles de estrés y despeja nuestra mente. Supuestos que llevaron a un equipo de investigadores de Maryland y Corea del Sur a plantearse si estos factores podrían también influir en nuestra capacidad intelectual. Y la respuesta es abrumadoramente positiva. Resulta que tener una vida sexual activa mejora nuestras capacidades cognitivas mucho más de lo que imaginábamos.

Un placer inteligente

El estudio publicado en la revista Hippocampus demostró que el sexo aumentaba la estimulación cerebral hasta más de 24 horas después de haber disfrutado del encuentro. Los científicos encontraron que mantener relaciones sexuales aumenta la neurogénesis (la producción de nuevas neuronas) en el hipocampo, zona en la que se forman los recuerdos a largo plazo, consiguiendo un mayor desarrollo cerebral.

Todo esto se explica en torno a la palabra de moda desde hace décadas: el estrés. Cuando estamos estresados aumentan los niveles de cortisol y se reduce significativamente la mencionada neurogénesis, por lo que cada neurona que perdemos no encuentra sustituta. Sin embargo, si disfrutamos de experiencias estresantes positivas como el sexo o el ejercicio físico aumenta el flujo sanguíneo hacia el cerebro mejorando los niveles de oxígeno, despejando nuestra mente y poniendo en marcha la producción de neuronas de nueva generación.

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Así, alcanzar el clímax ayuda a que las células del cerebro crezcan y, en consecuencia, nos hace más listos e inteligentes. Pero ojo, porque el efecto no dura de por vida…

Los terribles efectos de la abstinencia

No te vayas a pensar que con echar un polvo antes de un examen ya lo tienes todo hecho. Aunque se haya demostrado que las experiencias sexuales mejoran nuestra memoria a largo plazo, estimulan nuestros reflejos mentales y frenan el envejecimiento cerebral, tiene que ser un hábito común en nuestras vidas y no algo esporádico.

Lamentablemente, tu inesperado encuentro fugaz de anoche puede no haber servido para nada porque, tal y como advirtieron los investigadores, exponernos a un periodo largo de abstinencia prolongada todas estas mejoras se van al garete, por muchas neuronas nuevas que hayas producido.

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