Dildos caseros: cuidado que no todo vale

La juguetería erótica no es un invento nuevo. Desde que el mundo es mundo han existido herramientas que servían para la autosatisfacción sexual. De hecho, existen pruebas arqueológicas de dildos prehistóricos y de todo tipo de inventos en casi todas las antiguas civilizaciones.

Queda claro, entonces, que la masturbación siempre ha sido un acto natural y que cada uno se las apañaba como podía para buscar su orgasmo. Algo que sigue pasando hoy en día.

Sex Toys - Glass dildo and vibrators in bed

Si en el s. XXI  ya tenemos quién diseñe y cree vibradores que se ajusten a todas nuestras necesidades, todavía hay quien sigue experimentado con dildos caseros. Preguntando a la sexóloga Emma Placer, explica que “tradicionalmente se han usado artículos de despensa y huerta con forma fálica, como zanahorias, calabacines, o pepinos”.

Sin embargo, en alguna encuesta realizada por la sexóloga, las usuarias confiesan que también utilizan los salientes de muebles como sillas, sofás,  etc”. Incluso, una curiosidad es que no todos los elementos caseros que se usan para la masturbación tienen que ver con simular la penetración, ya que “una muestra de que la autoestimulación femenina está orientado al clítoris y no a la vagina, es la almohada que usan la niñas para frotarse en sus primeras exploraciones  y la tan recurrente alcachofa de la ducha, con la que descubrimos la combinación entre el agua y la presión contra la vulva y el clítoris”, aporta la sexóloga.

En cuanto a cuáles son los objetos más curiosos que alguna vez le han confesado que han sido usados como juguetes sexuales, Emma Placer cita “la palanca de cambios del coche, una porra de seguridad, el sillín de la bici, los teléfonos móviles en opción vibrador, o hasta latas de refresco”.

Pero cuidado que no todo vale

Y ése es parte del problema, que en los arrebatos de pasión con uno mismo, muchas veces no tenemos en cuenta que no todo vale. Por ejemplo, en el caso de las botellas, es importante advertir de que “pueden hacer un efecto de vacío en el interior de la vagina”, con lo que eso supone para sacarlas.

Elementos que se pueden partir, arañarnos, crear vacíos o que, por ejemplo, para la estimulación anal, no tengan una base que eviten que se pierdan en el recto. Además de que  “cualquier práctica con penetración anal precisará de un buen lubricante, que facilite la penetración y evite los desgarros y heridas por tratarse de una zona sensible”.

Es por ello que Placer insiste en que si bien  “cualquier elemento puede ser sus susceptible de ser usado para la masturbación, no todos son sostenibles a la hora de mantener una higiene correcta y sostenible con la salud sexual”.

La primera recomendación, por tanto, es elegir un material que no vaya a dañarnos, y la segunda, utilizarlo con un preservativo “para protegernos y evitar infecciones”, apunta la experta.  Sin embargo, el mejor consejo de todos es el de dejar de tener ideas de bombero, y recordar que hay juguetes eróticos especializados, para todos los gustos, y de todos los precios.

Y si el problema es que nos da vergüenza ir a comprarlo en persona, la experta recuerda que  “el poder comprar online supone discreción y comodidad, además de tener una gran variedad de productos al alcance de un solo clic”.

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