Diez veces en las que los tíos deberíamos haber cerrado la boca durante el sexo

Si el cerebro es el principal órgano sexual del que disponemos, la lengua puede ser el mayor cortarrollos del planeta. La excitación sexual es tan delicada como una pompa de jabón y, a veces, basta con una palabrita mal dicha para que todo se vaya al garete. Una frasecita inadecuada puede hacer que un dormitorio pase de ser un templo del vicio a la cámara frigorífica de un matadero municipal. Y en eso, los tíos, para qué engañarnos, somo expertos. Aquí van 10 frasecitas con el potencial de arruinarlo todo.

“¿Habías visto alguna vez algo así?” Un error de principiante. Soltar un “¿qué te parece esto?” refiriéndote a tus genitales o a tu supuesta habilidad en la cama es garantía de que el polvo acaba en ese mismo momento. Aunque estés muy seguro de ti mismo, no la pongas a comparar en ese momento porque o bien puede salir perdiendo o bien puedes dar la imagen de chulito prepotente que hace que la líbido salte por la ventana.

“¿Has terminado ya?” Deberías ser capaz de deducirlo por ti mismo, ¿no crees? Es posible que no seas capaz de distinguir un orgasmo femenino pero no te dejes en evidencia a ti mismo. En caso de duda, cremallera y sigue a lo tuyo.

 “No me imaginaba tu cuerpo así”. Uh-oh. ¿Qué significa esta frase bomba? Si es que está por debajo de tus expectativas, tan solo sugerirlo es una falta de educación. Si es lo contrario, puede sonar como un halago en tu cabeza pero, en general, parece más una frase trampa sobre la que hay que arrojar luz y ponerse a razonar en un momento en el que hay que estar a otra cosa.

“Te quiero”. A no ser que lleves años y años de relación, lo de soltar mensajitos de ese tipo, especialmente en las fases iniciales, es meter componentes emocionales en una etapa en la que, sobre todo, hay fuego.

Containing excitement

‘Dirty talk’. Decir guarradas, insultar o maldecir puede tener su punto, está claro, pero también es un arma de doble filo: si a tu pareja no le gusta, puede ser que estés poniendo el punto y final a ese encuentro sexual que hasta ahora estaba siendo la bomba.

“¿Te gusta así?”. Pues mira, mejor lo deduces tú. Si ves que está como loca, pues va a ser que sí. Si la cara es de seta/aburrimiento/estar pensando en la lista de la compra pues va a ser que no… Es una frase que, además, repetida varias veces suena como a película porno chusca. Ahórratela.

“Pues mi ex…”. Tu ex hacía esto, lo otro, blablabla… Ni de coña hay que mencionarla en general así que mucho peor que su nombre salga a la palestra cuando estáis con la postura del perrito. ¿De verdad era necesario?

“¿Me haces esto? ¿me haces lo otro?“. Oye, oye, que la chica que está contigo en la cama no es Siri. Es tu pareja sexual, no tu asistente personal. Ponerse en plan pedigüeño rompe además la espontaneidad del momento y si encima son cosas raras puede provocar el desconcierto más brutal.

“Churri, pastelito…”. Ya sabemos que hay tíos a los que esta basura os sale sola, pero es el equivalente sonoro a coger un cubo de agua del Volga, meterlo en el congelador durante una semana y media y arrojarlo desde una altura de cinco metros sobre el cuerpo desnudo de tu amante. Bomba va.

“Ghhrrr, zzzz, nnnrrr”. Acabar, desmayarse a un lado de la cama y comenzar a roncar es un DRAMA. ¡Un poco de calidad de vida post-coital, por favor!

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