Diez tips para mejorar la masturbación

En época de Tinder, encuentros exprés y sexo rápido, ilimitado y en muchas ocasiones nefasto, resulta que todavía no sabemos masturbarnos. Probablemente somos más promiscuos y nuestras relaciones sexuales se han incrementado en cantidad, pero no en calidad, algo que se deduce de la relación que todavía tienen muchos adolescentes con la masturbación. Así lo ve el sexólogo Alberto Álamo, que entre otras cosas se dedica a impartir la asignatura de Educación Afectivo-Sexual en institutos, y se sorprende de que “mientras los hombres muestran una libertad pasmosa para hablar sobre la masturbación, entre las mujeres todavía existen ciertos estigmas incomprensibles en la época que vivimos: se señala a las chicas que admiten que se tocan, por lo que muchas tienen vergüenza de decirlo y niegan que lo hacen”.

Para Álamo, curiosamente suele llegar un punto en la vida en que esta situación se revierte. “En general, muchas mujeres hacen un clic y están mucho más dispuestas a experimentar con juguetes y a incorporar nuevos alicientes al sexo en solitario, mientras el hombre sigue siendo reacio”, afirma. Una paradoja que nos viene a decir que, en cualquier caso, son muchas las personas que siguen sin tener una relación sana con algo tan natural como masturbarse, que no hablan del tema de forma normalizada, que no experimentan o que “llevan años y años haciendo exactamente lo mismo y creen que lo saben todo”. Y eso es falso, porque uno nunca lo sabe todo sobre su propio cuerpo, por lo que conviene seguir estos diez pasos para mejorar el sexo en solitario (que sí, claro, es perfectamente compatible con tener pareja, y por supuesto complementario).

1- Explorar en la propia psicología. Más allá de lo físico, resulta más interesante explorar en el ámbito psicológico para aumentar el placer. “Hay que dejar atrás cualquier tipo de pensamiento retrógrado y animarse a experimentar placer en solitario. Tenemos que saber encontrar ese punto de autocensura que en mayor o menor grado casi todo el mundo tiene, y derribarlo”, explica Álamo. Especialmente las mujeres más jóvenes. “Es terrible que en los institutos las chicas se sigan llamado putas por tocarse, se acusan de hacerse un dedo…”. Pero los hombres también deben derribar barreras: “todavía hay muchos hombres heterosexuales que se resisten a prácticas tan habituales como la estimulación anal, sin haberla probado nunca”, explica Álamo. Y aún peor: “una vez lo prueban y experimentan un placer increíble, les avergüenza admitirlo y seguir explorando en esa línea”, afirma.

2- Explorar nuevas zonas erógenas. “Es un error creer que la masturbación se centra únicamente en los genitales, y todavía hay gente que no sale de ahí”, explica el sexólogo. Hay que  investigar nuevas zonas erógenas que pueden complementar el placer genital, “desde el cuello a las orejas, los pezones, el ano, y todo cuanto rodea al pene y el clítoris”. De hecho, cada vez hay más juguetes sexuales que permiten estimular varias zonas al mismo tiempo y aumentar considerablemente el placer sexual. En este sentido…

3- Sí a los juguetes. Y a cualquier otro complemento que nos ayude a estimularnos mejor, sea el que sea. Desde espejos, a hielo, un chorro de agua caliente… ¿Hay algo más divertido que buscar nuevas formas de auto estimulación?

Closeup of beautiful young woman in black undies

4- Imaginación al poder. “Buscar los estímulos eróticos que más nos convienen es también un ejercicio interesante, ya que la imaginación no tiene límites. Aquí podemos buscar desde cine a libros, imágenes, recuerdos, fantasías…”, explica Álamo.

5- Desaprender lo que creemos que sabemos. Que en muchas ocasiones, por desgracia, llega del porno. “En el porno, por ejemplo, tanto la masturbación propia como a otros se produce de forma brusca, sin preámbulos, y muchas personas, especialmente hombres, se masturban así”, explica Álamo. “Se trata de hacer reset, de desaprender todo lo que creemos que sabemos y buscar nuestra propia forma de tocarnos”. Álamo recomienda comenzar con suaves y sensuales caricias e ir incrementando la intensidad poco a poco.

6- Aprender de nuestras parejas sexuales. Curiosamente, en muchos casos aprendemos cosas sobre nuestro propio cuerpo a través de otras personas, que nos descubren puntos de placer o maneras de excitarnos que desconocíamos. “Tal vez nuestra pareja nos dé unos mordiscos en el cuello o en las orejas y descubramos que son zonas erógenas que no conocíamos… Se trata de fijarnos en todo aquello que nos gusta para incorporarlo después, si se puede, al sexo en solitario”.

7- Compartir la masturbación con nuestra pareja. Un buen ejemplo de que la masturbación sigue siendo un tabú es que muchas personas muy liberadas en la cama y abiertas a experimentar nuevas prácticas tienen reparo a la hora de masturbarse delante de su pareja como parte del juego sexual. Para Álamo es un síntoma de que todavía hoy perviven tabúes absurdos, absolutamente irracionales, sobre algo tan natural como respirar. “Yo recomiendo a las parejas que se masturben juntas, como parte del juego sexual, mirándose… Es una forma de aprender qué es lo que le gusta al otro, de desestigmatizar la masturbación y es, además, muy muy excitante”, afirma.

8- Entender los beneficios de la masturbación más allá del placer sexual. Una vez aprendemos a masturbarnos, nos relajamos y nos dejamos llevar, seremos conscientes de su poder relajante y el bienestar que provoca. “Liberas endorfinas, te sientes mejor de inmediato, además de que tiene un efecto calmante y relajante. Es muy recomendable masturbarnos si estamos tensos o nerviosos: antes de un examen o si no podemos dormir”, asegura Álamo.

9- Entender la masturbación como un acto de empoderamiento. La masturbación sana mejora nuestra relación con nuestro propio cuerpo. “Es un acto de autonomía, de independencia, de reivindicar tu propia capacidad de darte placer y bienestar, de mejorar la relación contigo mismo”. En este sentido…

10- No esperar jamás que sea nuestra pareja la que nos enseñe dónde está nuestro placer. Álamo vuelve al caso de las nuevas generaciones, y a esa ligera involución que se percibe en materia de libertad sexual. “Confluyen dos factores para que muchas relaciones sexuales entre jóvenes sean un completo desastre. Por un lado, que muchas chicas jóvenes no se masturban y apenas saben lo que tienen entre las piernas, y por el otro que muchos hombres creen que ya lo saben todo, que son unos expertos, y por lo tanto no se preocupan de aprender. Hay poca probabilidad de que eso salga bien”, cuenta Álamo. Mejoremos la masturbación, pues también para mejorar el sexo.

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