Diez señales de que tu amiga te mola

¿Es posible que una mujer y un hombre sean amigos? Es más, ¿es posible que sean los MEJORES AMIGOS? Bueno, sobre esto hay tratados que llevan escribiéndose desde los tiempos de los filósofos griegos y es un enigma que no somos capaces de resolver. Está al nivel de por qué se extinguieron los dinosaurios o de quién acude a las sesiones de dj de Kiko Rivera. Misterios de la vida.

Lo que sí parece claro, amigos, es que existen cosas que un hombre comienza a sentir en su interior por su mejor amiga y que son señales que indican que se está comenzando a pillar por ella. Empiezan siendo cositas sutiles, imperceptibles, y acaban atronando en cabeza y cuerpo como una pelea entre vecinos en el patio interior. Hemos elegido 10 signos inequívocos de que, sí, de que estás tó loco por tu “mejor amiga”.

Empiezas a sentir celos. Hay que dejar claro que los celos son una mierda, ¿vale? Una vez dicho esto, todo cambia el día en que escuchar a tu mejor amiga relatar sus aventuras sexuales empieza a picarte detrás de la oreja. “Ay, gracias por escucharme y darme consejos”, te dice. Y tú, apretando los dientes, dices “sí, sí… tranquila, cuéntame otra vez cómo hicisteis el helicóptero…”. Y pensar que hace dos meses te podía hablar de 69, sesiones de fetichismo en una bañera redonda o polvos en público sin que pasara nada…

Descubres cosas atractivas donde antes veías… ¿una verruga? ¿un arrebato de mala hostia incurable? Sí, pequeño, lo que antes considerabas los defectillos que hacían que ella-nunca-podría-ser-tu-novia, se convierten de golpe y porrazo en pequeñas cosas adorables que comienzas a apreciar. ¿Se saca mocos? Da igual, eso la hace juvenil. ¿Es insoportablemente estirada? Bueno, es su aura de aristócrata porque ella es taaaaan elegante…

Imaginas planes romántico/sexuales con ella.  Sitúate: estáis estudiando juntos en la biblioteca y, de repente, el pensamiento de llevártela al baño a fornicar en silencio pero apasionadamente cruza tu mente. Es solo un segundo y ya vuelves al tema de derecho mercantil con el que estabas pero, oye, es el primer aviso.

Couple hitchhiking and laughing

¿Nervioso yo? Sí, tú. “¿Qué te pasa? Te noto nervioso”. Tocado (y casi hundido). Antes quedabas con ella ataviado con una camiseta de Recambios Paco, la empresa de un primo de tu padre. Ahora, te pasas tres horas al espejo cada vez que os vais a ver y sudas pensando en si estará fijándose en ese grano que te ha salido. Estás colado, chaval.

Estáis todo el día con el whatsapp. Os despedís después de una de vuestras “tardes de colegas” y empieza el ir y venir de mensajitos: “Me lo he pasado muy bien”, “¿qué haces mañana?”, “mira este vídeo de YouTube… jajajaja, LOL”. Cuando te quieres dar cuenta llevas dos horas hablando con ella… y si pasas 24 horas sin saber nada sobre qué es de su vida te entra un sudor frío.

TODOS tus amigos/familiares ya saben que existe. Te pasas todo el día con ella en la boca (no como tu quisieras, bandido. Bueno, al menos AÚN NO) y, claro, ya la conoce hasta tu tía la que vive en Calahorra. Hablas de ella más que de cualquier otra persona y siempre dices cosas buenas. ¡Ay, tontín!

La gente te empieza a preguntar… Esto es consecuencia inmediata del hecho anterior. Has dado tanta publicidad a “tu mejor amiga” que la gente tiene ya la mosca detrás de la oreja. “Pero, ¿y nunca os habéis liado?”, te preguntan. Eso, eso, cabrones, seguid alimentando a la bestia.

Te sientes feliz por ella cuando le sucede algo bueno. Con el resto de amigos no te pasa. Sí, te mola que les vaya bien, pero como dice Morrisey en una de sus canciones: “Es odioso cuando nuestros amigos tienen éxito”. Con ella, es diferente: cuando encuentra curro, le tocan entradas para un concierto o gana un concurso de pintura, te alegras DE VERDAD. DE CORAZÓN. Y eso solo significa que quieres lo que quieres con ella.

¿Te pasa algo? Es la primera persona a quién se lo cuentas. Te encuentras un billete de 50 euros por la calle y la primera persona a la que escribes para contárselo es ella. Te tomas un café con un ‘cupcake’: le sacas una foto y se la mandas. Te roban la cartera: suyo es el hombro en el que lloras. Reflexiona, será por algo, ¿no?

Si te ha venido alguien a la cabeza mientras leías esto, no lo dudes: es ella. Infalible. Por si te quedaba alguna duda, majete.

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