Diez errores que cometes al hacer una felación

Hacer bien una felación no es tarea fácil, ya que intervienen diversos elementos que debemos hacer fluir al unísono como si fuesen música celestial. Al menos eso piensa Ubal Araque, sex coach, sex blogger y dinamizador de entidades de la FELGTB (Federación Estatal de Lesbianas, Gays, Transexuales y Bisexuales).

El experto nos da las claves para practicar un buen sexo oral, a partir de una serie de errores que solemos cometer.

1- Crees que una mamada no es sexo. Este es el principal error de concepto que hallamos cuando hablamos de felaciones. “Seguro que alguna vez alguien te ha dicho algo así como ‘no tuvimos sexo, sólo le comí la polla’, ¿a que sí?”, pregunta Ubal. Craso error, ya que es importante que hombres y mujeres se graben a fuego que “sexo oral es tener relaciones sexuales”, y por lo tanto hay que poner toda la carne en el asador del mismo modo que lo haríamos con una relación sexual con penetración. Lo que nos lleva al segundo punto…

2- No creas ambiente. Como desgraciadamente a menudo partimos de la base de que una felación es algo que se hace en un pim pam y no hay que echarle puesta en escena, damos lugar a situaciones lamentables que no se darían si, simplemente, hiciésemos las cosas un poquitín bien. Creemos el escenario ideal, con música, parafernalia, sin agobios, sin presiones, prestemos atención a todos los detalles del mismo modo que lo haríamos si se tratase de una sesión de sexo con penetración. “Se trata de elegir los escenarios”, afirma Ubal. “Que sean escenarios sexys, ya que con una buena fellatio no vamos a necesitar nada más”.

3- No introduces juegos y complementos. Seguimos con la máxima de que una felación es mucho más que una felación, de manera que es fundamental introducir “desde lubricantes a un huevo masturbador, siempre con el objetivo de conseguir que la felación vaya más allá y se convierta en un acto erótico”. Para Ubal, el problema “es que el sexo oral se ha asociado tradicionalmente a las pelis porno, y eso es un error, ya que ese estilo de felación no suele agradar al que la practica”.

Girl licking her lips covered with white substance

4- Te introduces el miembro completamente en la boca. Ojo, no queremos decir que esto esté mal, porque en líneas generales el receptor suele estar encantado, “el problema es que si te la metes hasta la campanilla durante todo el rato que dura el acto, acabarás con el maxilar agotado y con arcadas”, asegura Ubal. La idea es introducir complementos que liberen a tu boca de todo el trabajo, de manera que también tú vas a disfrutar mucho más del acto, y esencialmente tomárselo con calma: “lo aconsejable es empezar suave y poco a poco ir incrementando la intensidad”.

5- No utilizas las manos. Uno de los errores universales que solemos cometer es utilizar únicamente la boca “pues creemos que el sexo oral ha de emular la penetración, cuando también debe emular la masturbación”. Es recomendable, pues, ir combinando todas las técnicas, siempre prestando atención, obviamente, a la respuesta de aquel que es objeto de nuestros agasajos. Porque, al fin, todos sabemos que “no todo el mundo reacciona igual sexualmente y que nos gustan diferentes cosas: se trata de ir leyendo las señales y reconducir la situación en función de ellas”. Ubal recomienda que, además de las manos, utilicemos los pechos y también los pies, siempre con lubricante.

6- Succionas los testículos. Asegura Ubal que la succión testicular es un error típicamente femenino, pues un hombre sabe de sobra que no hay nada más doloroso que el hecho de que alguien lo haga, ya que “es el equivalente a una patada”. Los testículos, pues, no deben dejarse jamás fuera de la felación, pues son una parte fundamental, siempre que “se laman y se introduzcan completamente en la boca”.

7- Ignoras la existencia del perineo. Es un punto delicado, ya que “muchos hombres heterosexuales son reacios al placer anal, de manera que no podemos entrar al perineo, y mucho menos al ano, como un elefante en una cacharrería”. Si no tenemos claro si nuestra pareja sexual va a disfrutar con esta práctica, es interesante comenzar lentamente: “se puede empezar por toquetear delicadamente el perineo y ver cómo reacciona, ir tanteando el terreno y poco a poco ir avanzando”. Pero cuidado, afirma Ubal, porque en los últimos años estamos asistiendo al nacimiento, y lo dice con conocimiento de causa, “de una nueva generación de machistas, de un resurgir del macho ibérico entre los adolescentes”.

8- Siempre te pones en la misma postura. Hay vida más allá de arrodillarse, una postura, no obstante, que en general suele agradar a ambas partes. “Es importante que el arrodillado sea consciente de que en esos momentos tiene el poder, y de que arrodillarse no es en absoluto una posición de sumisión, ya que en esos momentos es la otra persona quien está absolutamente entregada”. Ubal recomienda dos posturas que funcionan fenomenal. “Por un lado, la persona que hace la felación está sentada y el otro de pie; y por el otro lo que yo llamo un 69 incompleto, ya que el que hace la felación no permite que le estimulen los genitales. Suele ser muy excitante, ya que el que recibe el placer no ve nada y sólo puede tocar a medias”.

9- No lubricas. O utilizas lubricante o tendrás que estar lubricando constantemente si no quieres que el acto acabe en fracaso, algo que puede hacerse de muchas maneras. “Puedes escupir directamente en los genitales, lamerte las manos o hacer que te las lama tu pareja sexual, siempre con actitud sensual, sin olvidar que, como decíamos antes, nos encontramos en un acto sexual completo”. En este sentido pueden usarse agentes externos como el té caliente y el hielo para crear la placentera sensación de frío/calor.

10- Lo haces por obligación. “Si no te gusta, no lo hagas”. Ubal no puede tenerlo más claro en este aspecto. En primer lugar porque el sexo es un lugar al que hemos venido a pasárnoslo bien, y también “porque a tu pareja sexual lo que verdaderamente le excita es que a ti también te guste. Si no te gusta lo harás mal, sentirás una gran frustración y tu pareja sexual notará que en realidad no quieres hacerlo”. Y es que, según Ubal, “¿hay algo más excitante que ver cómo alguien te dice, con toda la sinceridad del mundo, ‘me muero de ganas de comértela’?”.

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