Diez datos sobre el clítoris que cambiarán tu forma de verlo

En pleno siglo XXI todavía son muchas las personas que ignoran cuestiones básicas sobre placer y anatomía genital. Como puedes sospechar, esta actitud de desconocimiento la encontramos más presentes cuando hablamos de cuerpo y mujer. Tradicionalmente, la sociedad patriarcal ha presionado a las mujeres para que se avergüencen de su sexualidad o ha inscrito esta desde una mera función: la reproductiva. Aunque hemos ganado en libertad sexual, todavía es mucha la información que no conocemos sobre ese órgano sexual denominado clítoris y que tiene como mejor amigo al orgasmo. Aquí van algunos datos que cambiaron la historia de la sexualidad:

1. Es el único órgano del cuerpo de los seres humanos cuya función es exclusivamente proporcionar placer. Así que, si tienes uno y aún no lo conoces, empieza a tener citas con tu propio cuerpo ¡ya!

2. Se encuentra en la zona superior de la vulva, justo en la parte anterior a la entrada vaginal. Solo es visible su glande (sí, como el pene, tiene glande). Aunque parezca pequeño, es peleón: tiene entre 6.000 y 8.000 terminaciones nerviosas que posibilitan el placer de la mujer. O dicho de otra forma: tiene el doble de terminaciones nerviosas que el pene.

3. Crece. Sí, sí. ¡Como la nariz y las orejas! El tamaño del clítoris no será igual en la pubertad que cuando una mujer tenga cincuenta años.

4. Fue un médico antiguo Rufo de Éfeso quien descubrió la existencia del clítoris. Corría el siglo  I-II d.C. Poco se sabía entonces de su funcionamiento, pero localizarlo ya era un buen paso, ¿no crees? Especialmente si tenemos en cuenta la dificultad que muchos hombres heterosexuales, ya dispuestos y apuestos en la alcoba, presentan para estimularlo. Posteriormente, sería el cirujano Mateo Relando Colombo y el anatomista George Covel quienes redescubrirían respectivamente el clítoris en 1559 y 1844. No obstante, habría que esperar a 1998 para que Helen O´Connell estudiara el “botón del placer” con mayor profundidad a través de estudios de imagen por resonancia magnética.

5. Anatomía de Gray, así se llama el famoso manual en el que George Covel incluye por primera vez varios dibujos del clítoris y que inspiraría a la famosa serie Anatomía de Grey.

6. Pese a las aportaciones de diversos autores, sin duda fue la psiquiatra y escritora estadounidense Mary Jane Sherfey (1918-1983) quien contextualiza de una forma mucho más amplia el papel que juega el clítoris en la respuesta sexual. Ella hablaba de “complejo clitorial” para referirse al conjunto formado por el clítoris (y sus partes: glande, tallo, bulbos y raíces), labios genitales y la entrada vaginal. Según Sherfey, estas zonas responden a la excitación sexual de forma conjunta, como una estructura integrada. Es en el glande del clítoris donde se localiza la explosión del placer, pero la zona que lo rodea es también muy sensible. Esta puede ser una de las razones por las que hay mujeres que prefieren una estimulación directa (por ejemplo, estimulando con el dedo el glande del clítoris) o indirecta (acariciando la zona de los labios menores, aplicando una presión más suave, con movimientos circulares, combinando la exploración táctil con la penetración vaginal…).

7. Hay clítoris de distintos tamaños. Según los expertos, puede medir entre 8 y 12 centímetros. Lo que puedes observar de él, es solo una parte de su totalidad. El tamaño del clítoris no determina la sensibilidad o capacidad para sentir placer.
8. Hay hombres con clítoris (y mujeres con pene).

9. Pide descansar… después de un orgasmo. La fricción del acto sexual o una estimulación muy directa puede hacer que se irrite y que las caricias puedan ser molestas. También demanda cuidados y es que, al igual que la vagina, la zona de la vulva (donde se sitúa el clítoris) también puede sufrir de sequedad y provocar que las relaciones sexuales puedan ser molestas.

10. Fuera de los dictados de la pornografía mainstream, el clítoris permite que el sexo se convierta en una experiencia mucho más interesante, ya que muestra cómo una mujer no necesita de la penetración vaginal para sentir un poderoso y profundo orgasmo. Desechar algunas creencias es fundamental para vivir la sexualidad desde el lado de la libertad, evitando mitos, frustraciones y falsas creencias.

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