Diez consejos para bajar un calentón

La excitación sexual, como el amor, forma parte de esas cosas en la vida que no podemos controlar. De ahí su grandeza, que nos puede ocasionar problemas terribles y nos puede dar también grandes alegrías. Puede que nos encontremos en una época en que estamos especialmente excitados sin saber por qué –algo muy habitual en primavera–, y no sepamos qué hacer para poder controlar nuestros instintos y ser capaces de concentrarnos en otra cosa aunque sea durante unos minutos. O puede que tengamos algún calentón puntual que no podamos culminar y nos quedemos con las ganas de sexo, tensos e incómodos. ¿Qué hacer para poder seguir con nuestras vidas sin pensar en el sexo? Estos consejos pueden funcionar:

1- Evita cualquier input que te recuerde al sexo. Si andas especialmente excitado, tanto de forma puntual como si se alarga durante unas semanas, es una mala idea refugiarte en el porno, en la literatura erótica o mandar mensajes subidos de tono a tu pareja mientras estás en el trabajo. Todo esto hará que tus ganas de sexo aumenten, cuando de lo que se trata es de mantenerlas bajo control. Lee, ve películas, trata de distraerte… y evita, al menos mientras estés así, cualquier estímulo que tenga que ver con tus deseos más íntimos.

2- Haz deporte. En el caso de un calentón puntual, una buena idea es dedicar un momento a hacer alguna actividad física de intensidad media, aunque sea dar saltos en el baño de un club. Solo tienes que concentrarte en imágenes no sexuales y mantener tu cuerpo activo durante unos minutos.

3- Ojo con esas cañitas. Todos sabemos que el alcohol desinhibe, y que si lo que queremos es reprimir no es una buena idea salir a media tarde a tomarse unas cañas, tanto en el caso de un calentón puntual como si llevamos una época como las cabras. De los cócteles y combinados ni hablamos, mejor opta por las infusiones relajantes y evita también el café y otras bebidas excitantes.

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4- Ducha fría. Es un clásico para desacelerar la libido, y funciona. Además, una ducha fría va a ser beneficiosa para otras muchas cosas: estimula la circulación, combate la retención de líquidos y la celulitis, calma la piel, nos da energía y nos ayuda a combatir los calores veraniegos. Si la ducha no acaba de funcionar del todo, colocar agua fría directamente, o incluso hielo, en la zona genital nos hará liberarnos del deseo sexual, aunque sea en parte y por unos momentos. Pero algo es algo.

5- Cuidado con lo que comes. Si vas como loco, deja para otra ocasión las ostras, los plátanos, el chocolate y otros alimentos con probados efectos para aumentar la libido. Es mejor que apuestes por carnes rojas, lácteos, grasas saturadas, productos procesados y refrescos azucarados, que calman el deseo sexual. Incluso se ha probado científicamente que algunos alimentos, como la soja, ayudan a controlar la testosterona y pueden provocar incluso problemas de disfunción eréctil. Existe, además, una planta llamada pimienta de los monjes que ha pasado a la historia por sus reconocidas propiedades anti-libido. ¿Y si pruebas?

6- Establece relaciones más allá del sexo. Tanto si tienes pareja como si no, es importante que trates de relacionarte con personas que no te atraen sexualmente, en lugar de buscar siempre la compañía de aquellas que sí te gustan, lo que supone un auténtico sinvivir. Pasarte todo el día en apps de citas fantaseando con lo que podría ser no va a ayudarte a controlar un deseo sexual que, probablemente, ya esté interfiriendo en tu día a día.

7- Visualiza imágenes antisexuales. En el caso de un calentón puntual que no puede ser satisfecho por circunstancias de la vida, tendrás que pensar en cosas que no tengan nada que ver con el sexo y en las que te resulte relativamente sencillo concentrarte. Cada uno sabe lo que le gusta a su mente –más allá del sexo, claro– y simplemente tiene que ir a buscarlo cuando lo necesite.

8- Velas de lavanda y jazmín. O eucalipto, rosas o cualquier otro aroma relajante. Podemos colocarlas por casa, o junto al ordenador en el puesto de trabajo. También podemos aromatizar la ropa o ponernos perfumes relajantes, que mantendrán medio adormecida nuestra libido.

9- Mastúrbate, claro, pero con moderación. El sexo llama al sexo y cuanto más te masturbes más ganas tendrás de hacerlo. Intenta calmar tus deseos mediante la masturbación, sí, pero también trata de calmarte por otros medios, y así ir abandonando poco a poco esas ganas viscerales de sexo que te acompañan las 24 horas del día.

10- No, no tienes ningún problema. Todo el mundo pasa por fases de revolución hormonal, ya sea puntual o durante un periodo de tiempo más o menos largo, y ello no significa que tenga ningún problema de adicción al sexo, un trastorno muy poco común que afecta a alrededor del 1% de la población. Trata de satisfacer tus deseos sexuales en la medida de lo posible, y cuando no puedas recurre a duchas frías, pensamientos anti-libido y otros trucos que te funcionen. Por último, piensa, de hecho, desde un punto de vista lingüístico, por qué existe un término, ninfómana, para designar a las mujeres liberadas y ninguno para referirse a lo mismo en los hombres. Y da rienda suelta a tus deseos, vívelos sin tabúes ni represión, con alegría, pero sobre todo trata de que no sean ellos los que acaben dominándote a ti.

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