Diez cómics eróticos que te sacarán los colores

Si hoy entramos en una librería, encontraremos cómics subiditos de tono sin ningún problema. Es más, la existencia del cómic erótico o pornográfico no solo está aceptada, sino que se considera un género más del noveno arte. Lógicamente, no siempre fue así, en los años 20 del siglo XX, al mismo tiempo que aparecían en Estados Unidos los clásicos de la historieta en prensa como Blondie o Dick Tracy, algunos cachondos mentales producían versiones clandestinas con los mismos personajes. En estos libritos ilegales de ocho páginas lo mismo veíamos como Blancanieves hacía algo más con los siete enanitos que cocinar para ellos, como nos encontrábamos que las espinacas causaban un efecto en Popeye más parecido al de la viagra que otra cosa.

Desde entonces, miles de páginas no aptas para menores se han dibujado y, desde finales de los 70, se han generalizado los cómics eróticos, cada vez más aceptados y con un mayor número de lectores. Aquí os recomendamos 10 de los más conocidos.

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‘El click’, de Milo Manara.  En 1983, un historietista italiano llamado Milo Manara causó sensación con la historia de una mujer burguesa a la que le implantan un dispositivo que hace que se ponga a tono solo con activarlo. Fue todo un éxito gracias a un argumento que derribaba las convenciones burguesas y la capacidad privilegiada de Manara para dar vida a mujeres despampanantes.

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‘Valentina’, de Guido Crepax. La sensualidad del personaje creado por Guido Crepax en 1965 es el eje conductor de relatos con erotismo, sí, pero también con complejas historias psicológicas. Cada página de las aventuras de esta sexy fotógrafa es una verdadera obra de arte en blanco y negro. Liberada y compleja, Valentina es todo un icono del feminismo más pop.

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(Casi) toda la obra de Robert Crumb. Maestro del cómic underground, el sexo está presente en casi todas las obras de este estadounidense, que comenzó a publicar en los años 60. Su ideal de mujer, curvilínea y de formas rotundas, es el objeto de fantasías eróticas en las que se sobrepasa lo políticamente incorrecto con elementos de dominación, parafilias o perversiones sexuales de todo tipo.

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‘Laszivia’, de Jan. Sí, estamos hablando del autor de ‘Superlópez’, que también se ha arrimado al calorcito del cómic erótico durante su carrera. Un ejemplo es Laszivia, una aventura erótico-espacial, con una tripulación que se desahoga en cualquier rincón de su aeronave, -con forma de mujer gigante-, ya sea por métodos naturales o mecánicos.  Toda una curiosidad para conocer otra faceta de Jan.

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Miss 130, de Chiyoji Tomo. El hentai es un subgénero del manga en el que la temática es erótica o, directamente, pornográfica. Chiyoji aprovecha su dominio del dibujo para crear fantasías salvajemente explícitas que juegan con la fantasía del nipón medio: colegialas perversas, enfermeras lascivas o amas de casa dispuestas a todo.

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Toda la obra de Ralf König. El  autor de cómic más importante de Alemania hace historieta erótica y, además, gay. König se ríe de los tópicos del mundo homosexual, sus usos y costumbres, con obras que mezclan el humor y la sensualidad, como ‘El condón asesino’ o ‘El hombre más deseado’. Para reírse y ponerse a tono al mismo tiempo.

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‘La espinaca de Yukiko’, de Frédéric Boilet. Crónica de su breve relación amorosa con una joven japonesa, el libro de este francés se centra en todo lo que hay al principio de un romance: sexo, pasión y corazones desbocados. Con un estilo que bebe tanto del manga como de la fotografía, compone un retrato jugoso de una aventura sentimental.

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‘Birdland’, de Gilbert Hernández. Los hermanos Hernández son conocidos por obras como ‘Río Veneno’ o ‘Locas’, piedras angulares del cómic independientes norteamericano. Gilbert también tiene una obra erótica, Birdland, muy explícita, pasada de vueltas, tremendamente salvaje y, sobre todo, muy efectiva en eso de subirnos el rubor a las mejillas.

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‘Clara de Noche’, de Trillo, Maicas y Bernet. Las peripecias de una prostituta, narradas en clave de humor, son el telón de fondo para que el dibujante Jordi Bernet demuestre su apabullante dominio del lenguaje del cómic. Entre revolcón y revolcón, lo guionistas Carlos Trillo y Juan Pablo Maicas presentan a una heroína segura de sí misma, sexy y cargada de una ironía a prueba de bombas.

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‘Historias inconfesables’, de Ovidie y Jérôme D’Aviau. Uno de los últimos hitos del cómic erótico es este recomendable volumen francés en el que los autores radiografían los lugares comunes de las fantasías de hoy en día sin caer en clichés ni tópicos: encuentros con desconocidos, intercambios de parejas, sexting, citas vía app… Un cohete directo a nuestra principal zona erógena: el cerebro.

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