Desmitificando el 69

El 69 es esa postura sexual que ha tenido la mejor estrategia de marketing: ha sabido venderse a lo largo de los años; cuenta con esas connotaciones de postura altamente recomendable, tan solo oír el número sonreímos e imaginamos la situación: dos cuerpos entrelazados, la boca de cada uno sobre el sexo del otro… Todo muy mítico y muy guay. Y no, seamos sinceras, el 69 tiene muy buena prensa pero luego es como esos helados a los que le han rebajado el precio: un bluff, porque resulta que también les han rebajado el tamaño. O sea, que cuando abres el paquete te llevas un chasco. Pues en esto igual, cuando te pones a ello no es tan estupendo como parecía.

Sí, amigos, hay que decirlo más a menudo: el 69 es un tostón. Hay casi que ser equilibrista del Circo del Sol para mantener la postura sin cansarse a los tres minutos y no digamos la concentración: porque a ver, es harto conocido que las mujeres pueden hacer varias cosas a la vez, ¿pero quién es capaz de concentrarse en seguir con la fellatio (o el cunnilingus) mientras te están lamiendo tus partes? Imposible, evidentemente, porque simplemente te apetece dejarte llevar y parar lo que estás haciendo… Así que hoy nos vamos a encargar de desmitificar esta postura, que ya iba siendo hora:

– Te la venden como que os dais placer al mismo tiempo y así se podrá llegar al orgasmo simultáneo. Mentira cochina. Más pronto que tarde uno parará, simplemente porque se ha dejado llevar por lo que el otro está haciendo. Y además, ¿conocéis a alguien que pueda tener orgasmos al mismo tiempo con esta postura?

– Nos es más difícil llegar al orgasmo en esta posición. Y lo habitual es que se acabe abandonando y el sexo oral se acabe practicando a dos tiempos: primero yo a ti y luego tú a mí.

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– Si tu pareja tiene una estatura muy diferente a la tuya puedes acabar con lumbalgia. O con el cuello torcido. O con dolor de cervicales. O sea, que la postura se las trae y de cómoda no tiene nada.

– Requiere de mucha mucha confianza porque aunque en el sexo oral tal cual uno expone sus partes, aquí la panorámica es aún más amplia. Vamos, que te tienes que sentir muy cómodo contigo mismo y con la otra persona para prestarte a ello.

– Si todo queda expuesto y bien expuesto, nuestros olores corporales también. Más que en otras circunstancias. No digas que no te lo advertimos.

Los ritmos: por más que te la vendan de idílica aquí cada uno lleva sus ritmos, y si ya es difícil concentrarte en lo que haces, imagínate acompasar el ritmo.

– Si no os conocéis mucho, es probable que no te sientas cómoda, o dicho de otra forma, tienes todas las papeletas para sentirte muy incómoda.

Así que por todo lo anterior nos atrevemos a decir que chicos, pues las cosas cada uno a su tiempo y sanseacabó. Más cómodo y menos dificultoso. Sí, habrá a quien el 69 le encante: al final va a ser como el sushi o las películas de Woody Allen, o te encanta o las aborreces. Pues lo mismo.

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