¿Debes ser amiga de tu ex?

Os habéis separado recientemente. Mientras algunas parejas acaban como el rosario de la aurora (debería ser asignatura obligatoria en las escuelas que nos enseñaran a amar y también, a separarnos), otros optan por intentar ser amigos. Pero, ¿te conviene? ¿cómo se consigue esto tras una relación amorosa? ¿y si uno de los dos tiene como objetivo intentar retomar esa relación pero lo disfraza de amistad? Veamos…

Todos debiéramos intentar separarnos de forma civilizada, y más, cuando hay hijos de por medio. Dicho lo cual, una vez que se consigue eso (que no es baladí ni tampoco resulta sencillo), se plantea lo de seguir manteniendo contacto o no. De acuerdo con los psicólogos, cuatro son las razones que nos empujan a ser amigo de nuestro ex: las hay que se basan en necesidades emocionales (seguridad y deseos románticos no resueltos), y otras por necesidades no emocionales, que responden a razones prácticas y civilidad. Las amistades que resultan más exitosas son, como podrás adivinar, las que responden a las necesidades del segundo grupo, las no emocionales.

Flat lay of the word Ex on a wooden background.

Porque si uno intenta ser amigo del ex para ver si así consigue volver a estar juntos.. eso no es sano y no puede llevar a buen puerto. Si lo sientes así quizás debieras pedir ayuda a un profesional. Es importante que en ese intento de amistad los dos tengáis las cosas claras, independientemente de que luego en el futuro pase lo que tenga que pasar… Mantener el contacto con esa persona que hasta ahora ha sido tan cercana genera sentimientos positivos (seguridad, felicidad…) y minimiza los negativos, como puedan ser el desánimo, la soledad, etc.

Si la amistad surge por razones no emocionales, hay más garantía de éxito

Como te contábamos más arriba, las amistades que se crean por razones no emocionales son las más propensas a tener éxito y a durar más en el tiempo: permanecer cerca de tu ex, aunque ya no haya amor romántico de por medio, te aporta seguridad y confianza. Y además, resulta la mar de práctico si compartís negocios, o tenéis bienes en común o hijos, en cuyo caso la relación cordial debe ser más que necesaria.

Pero, lo repetimos, los dos tenéis claro que habéis pasado a otra cosa, así, se evitarán malentendidos futuros, posibles celos, desilusiones, etc.
¿Qué pasa cuando ese ex tiene una nueva pareja? Pues aquí llega la cuadratura del círculo: lo lógico sería que esa persona aceptara vuestra amistad, al fin y al cabo, las amistades del otro/a son suyas y hay que aceptarlas aunque a veces no nos gusten. Pero si la nueva pareja se siente inferior o hay celos de por medio, la cosa se complicará y a buen seguro habrá nubarrones en esa relación tan sólida que tanto os ha costado construir.

¿Qué hacer si esto sucede? Paciencia y cabeza fría: lo importante es que los dos sepáis que estáis ahí y que seguís siendo amigos.

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