Cuatro posturas que te ayudarán a llegar al clímax más rápido

Vale. El refrán asegura que ‘las prisas no son buenas consejeras’ y es cierto que en lo que a sexo se refiere es mejor tomárselo con calma y disfrutar al máximo del momento. Pero no nos equivoquemos: no siempre disponemos del tiempo suficiente para disfrutar de lo lindo. Si tienes algo de prisa pero quieres disfrutar de un orgasmo intenso y asegurarte que no perderás ninguno de los increíbles beneficios de alcanzar el clímax, probar con alguna de estas cuatro posiciones en tus encuentros fugaces te ayudará a ser mucho más eficiente y eficaz en la cama y a disfrutar del placer a toda velocidad.

1. Estilo perrito: el tradicional ‘a cuatro patas’ es una de las posturas más recurrentes cuando tenemos cierta prisa. A ellos les permite una penetración más rápida y profunda a la par que un mayor grado de fricción. A ellas les proporciona paralelamente el goce y disfrute de la estimulación del clítoris e incluso el ángulo ideal para aquellas que buscan disfrutar de los placeres ocultos del recóndito punto G gracias que puede contonear su espalda y cadera hacia delante o hacia atrás buscando las sensaciones que más le agraden.

2. La cowgirl o vaquera: especialmente recomendable si él tiende a ser bastante rápido y ella necesita llegar cuanto antes porque el tiempo apremia. Estando la mujer encima no solo puede controlar el grado de inclinación de la penetración, sino que el ritmo y la fricción también quedan en sus manos –o, mejor dicho, en sus piernas–. En general, la mayoría de las mujeres tienen más fácil llegar al orgasmo si éste es clitoridiano y estando encima pueden controlar la estimulación del famoso ‘botón del placer’ para llegar a la meta en pocos minutos. Ni qué decir que ellos se sentirán excitados solo con ver sus movimientos y tener un sencillo y cómodo acceso para acariciar y agarrar sus glúteos y pechos.

Just one kiss.

3. La cucharita: como se suele decir ‘los clásicos nunca mueren’, y en lo que concierne a la postura de la cucharita está claro que es perfecta para un polvo discreto, rápido, efectivo y de lo más cómodo. En muchas ocasiones retrasamos o posponemos nuestros encuentros sexuales porque nos encontramos cansados tras un largo día de trabajo. Por mucho que la tachen de pecado capital, la pereza es una característica con la que nos cuesta mucho lidiar, pero no tiene por qué influir en que nuestra vida sexual si sabemos cómo montárnoslo (nunca mejor dicho). Nada más práctico que tumbarnos en posición horizontal en la cama y pegarnos piel con piel a nuestra pareja –ella de espaldas contra él con las rodillas ligeramente flexionadas– para facilitar una penetración profunda y un mayor acceso a la estimulación de las zonas erógenas femeninas con un esfuerzo bastante leve para los dos. Además, os dejará en una postura ideal para dormir a pierna suelta.

4. De pie y de espaldas: rápida sí pero quizás no apta para un día en el que estéis fatigados–en tal caso, retoma la número 3– ya que requiere de cierto equilibrio por ambas partes. Nos ponemos en situación: ambos de pie y con la espalda de ella apoyada sobre el torso de él, mientras ella se inclina ligeramente hacia delante una vez se ha producido la penetración. Esta postura permite que él penetre profundamente y marque el ritmo dejando libres sus manos para que pueda sostenerla por los pechos, cadera, hombros, espalda o muslos. Por su parte, ella puede acariciar su clítoris y ofrece una fricción adicional con las paredes vaginales ya que para mantenerse en equilibrio será mucho mejor si deja las piernas algo cerradas y ejerciendo presión. Además, ofrece un verdadero plus para unas prisas: no hace falta que os desvistáis por completo. Con liberar las áreas próximas a los genitales será más que suficiente. ¿No te resulta excitante probarla solo por esto?

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