Cuatro juguetes sexuales para gays

El catálogo de juguetes sexuales para hombres gais es amplio. Tan amplio que será imposible que podamos abarcarlo en un solo post. Tratemos, al menos, de hacernos una idea general (y divertida).

Sí, en efecto. Todos los hombres tenemos lo mismo por delante y por detrás. Pero por alguna extraña, misteriosa y mística razón, los gais somos mucho más dados a emplear juguetes sexuales que los heterosexuales. Y parece que los fabricantes lo saben porque ¡vaya surtido!

Si eres hetero, puede que cuando pienses en juguetes sexuales para hombres gais, lo primero que te acuda a la mente sean dildos del tamaño de una columna. Pues no (bueno…), nuestra imaginación y ganas de divertirnos va mucho más allá de lo que alguna película kinky te ha hecho imaginar. Dildos hay, sí, pero mucho más próximos a la naturaleza en cuanto a tamaños de lo que el imaginario colectivo supone. Solamente aquellos aficionados al fist (penetración anal con el puño) se animan con consoladores de tamaño extra.

Donde somos verdaderamente imaginativos es en el campo de los plugs anales. Estos juguetes son unos pequeños dildos en forma de cono y con una base en torno a los cuatro centímetros de diámetro, que se insertan analmente y se quedan allí sujetos gracias a una peana fina que sobresale. Los hay lisos, los hay con forma de torre de bolas y hasta los hay estriados en forma de columna salomónica (esto de las columnas ya veis que es una constante). Los hay que tienen una colita de cerdo en el extremo. Y también los hay que tienen toda una cola de caballo. En ambos casos sirve para que la colita quede fuera del ano y poder jugar a que uno es un… ¡la imaginación es fabulosa!

anillo

Y tenemos, también, el amplio universo de los cockrings que son unos aros que se colocan por detrás del escroto para impedir que la sangre retorne al abdomen y, así, mantener la erección. Los hay de látex, los hay de metal, los hay simples y los hay con varias vueltas. Aquí, la principal precaución es no mantenerlo puesto durante un tiempo excesivo. Te juro que sé dé casos que han terminado en el cirujano porque, con tanta hinchazón, el cockring ya no podía salir. Imagínate el desenlace (y la cara de la recepcionista del hospital).

¿Conoces los estimuladores de pezones? Pues son unas pequeñas almohadillas vibradoras con una superficie llena de puntitos de silicona que se aplica sobre el pezón y, bueno, ya te puedes imaginar cómo te puede poner el meneíto sobre la tetilla. Con un poquito de lubricante para fricción esto te lleva al cielo.

Además de máscaras, arneses, accesorios de cuero, látigos y fustas, esposas, fundas para el pene con diferentes tipos de protuberancia, huevos masturbadores, penes de doble punta, lubricantes, geles, mantequillas y otras cremas, los gais usamos artilugios como el sling (del inglés: columpio) que consiste en una lona resistente y de material impermeable que se sujeta del techo y que sirve para tumbarte boca arriba de piernas abiertas. El sling facilita la penetración y el “swing”. Quienes lo prueban dicen que hay un antes y un después en su vida. Habrá que hacerles caso. ¿Te animas?

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