¿Cuánto tiempo dedicamos a pensar en sexo?

Lo primero que hay que decir ante la pregunta del millón es que dependerá. Dependerá de la persona, de su situación personal (pueda ser que si llevas en pareja algunos años, pasado el furor sexual del principio, pienses menos; o que si estás soltero, en época canina, pienses más; o que estés en primavera, época en la que se desatan las hormonas como ya hemos abordado en alguna ocasión..). En definitiva, depende sería la respuesta. Pero seamos un poco más concisos, ¿qué nos puede decir un sexólogo sobre esta materia? ¿pensamos mucho, poco, regulero..?

“El tiempo que dedicamos a pensar en sexo varía mucho de una persona a otra. Pensar en sexo es, por un lado, una cuestión de hábito. Hay personas que tienen el hábito de fantasear, de rememorar encuentros sexuales en su mente, de anticipar lo que van a hacer con sus parejas en la cama… se entretienen y deleitan con ese tipo de ideas en su vida cotidiana”, explica la psicóloga y sexóloga, Ana Lomardía.

Pero no solo de hábitos vive el hombre: “Por otro lado, pensar en sexo es también una cuestión de oportunidad. Cuanto más tiempo libre tengamos, más relajados estemos y más descansados, más probable será que nos dediquemos a pensar en cosas como el sexo. Si estamos todo el día atareados, preocupados y estresados será menos probable que tengamos tiempo y ganas de pensar en sexo”, añade. Lo que hemos dicho en multitud de ocasiones en El Sextante, que el estrés es dañino para muchas cosas, una de ellas, el sexo. “Durante las vacaciones y los fines de semana parece que tenemos más tiempo y espacio para pensar en sexo, pues nos liberamos un poco de las ocupaciones de la vida cotidiana. Aun así, si llenamos las vacaciones o los fines de semana de actividades -aunque sean lúdicas- que nos dejen exhaustos, las probabilidades de que pensemos en sexo también disminuyen”.

Not sure. Young adult businessman have a doubt.

Incluso tienen que ver las estaciones: por ejemplo, ya hemos abordado el tema, en primavera, con las hormonas más alteradas, pensamos más en follar.

Pero, ¿y por género? ¿se puede decir que haya uno que piense más en ello? “Tradicionalmente, parece que los hombres han pensado más en sexo que las mujeres, pues este era un tipo de pensamiento que a ellos se les “incentivaba” y a ellas se les “prohibía”. La sexualidad ha estado -y sigue estando en muchos casos- orientada al placer masculino. A los hombres se les permite hablar de sexo, de lo que les excita, de las personas que les gustan, de cuándo se masturban… entre ellos, e incluso con otras mujeres, lo dicen abiertamente e incluso alardean de ello. Cuando las mujeres hacen algo similar suele resultar muy chocante e, incluso, agresivo, pues se espera que las mujeres se mantengan pasivas a ese respecto”, finaliza.

Sin embargo, y aunque lo anterior es una verdad como un templo, es cierto que cada vez más las mujeres toman una posición activa en la materia y no se cortan tanto para decir abiertamente lo que desean, como para expresarse. Y no solo entre ellas, sino también, con ellos.

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