¿Cuánto es normal hacerlo?

Lo de normal o no es algo que llega muy a menudo a las consultas de los sexólogos: ¿es normal masturbarse tanto? ¿es normal que mi pareja quiera hacerlo tanto? ¿o es normal que quiera hacerlo tan poco? Y por supuesto, cada pregunta como cada respuesta es subjetiva porque lo que es normal para unos para otros quizás sea mucho, poco… Y por otra parte, ¿qué es más relevante, la cantidad o la calidad?

Hablamos con la sexóloga Raquel Graña para que nos ilumine sobre la materia y nos diga si existe o no una frecuencia sexual normal. Esto es lo que nos cuenta:

“Lo cierto es que en mis consultas de sexología son muchas las personas que pregunta por la frecuencia en el sexo. Siempre aparece la palabra “normal” en estas conversaciones y lo cierto es que no hay nada común, ni normal en ninguna pareja, relación, ni ámbito de la vida. Todos somos diferentes y todos somos únicos, por lo que siempre vamos a encontrar diferencias en cada uno de los aspectos. Lo que es para uno “normal”, puede no serlo para otro, no se puede generalizar en ningún momento”, señala.

Man touching softly his wife

Y además, no habría que valorar tanto la frecuencia sino la satisfacción de los encuentros (imagina que lo haces muy a menudo pero que no acabas satisfecho, ¿no sería frustrante?), de la calidad de los mismos, etc. Se suele afirmar que la frecuencia sexual depende de la edad y de los años que se lleven en esa relación, pero también depende de la situación por la que pase cada uno (y la relación en sí misma). Suele ser común que en los inicios, haya mayor frecuencia sexual y que, con el paso de los años, vayan disminuyendo pero eso no quiere decir que sean menos satisfactorias, todo lo contrario: la complicidad de la pareja (que se gana con el tiempo), suele hacer que sean más placenteras.

“Podemos afirmar que no hay una frecuencia sexual estándar. Cada persona debe establecer lo que considere saludable consigo mismo, cuando hablamos de masturbación y, con su pareja, llegando a un acuerdo entre los miembros. Para esto último es fundamental una buena comunicación. Pueden establecerse unas pautas para que las partes estén de acuerdo y se sientan a gusto con la frecuencia establecida. A algunas parejas les funciona establecer un par de días a la semana, un momento específico como cuando el niño va al colegio, o cuando tiene actividades. También se puede optar por los fines de semana e incluso, por establecer un espacio temporal al día dedicado a darse cariño”, explica.

Y no hay que olvidar un aspecto fundamental: “Las relaciones sexuales son mucho más que coitos, penetraciones, son también un momento de intimidad, confianza y cariño que hay que cuidar y que no siempre tiene que ver con las relaciones sexuales”, finaliza.

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