¿Cuándo NO deberías usar las bolas chinas?

Es difícil no haber oído hablar de los beneficios del uso de las bolas chinas para fortalecer el suelo pélvico. Ha costado, pero poco a poco, se va entendiendo que su uso no es solo como juguete erótico, sino como un artículo para ayudar a la salud genital. El siguiente paso es entender que como tal, no debe usarse en todos los casos, solo en los que realmente esté recomendado.

Vanessa Pazos , fisioterapeuta del suelo pélvico y experta en educación sexual,  explica que el tema de que las bolas chinas puedan ser beneficiosas, o puedan llegar a perjudicar, depende de que muchas veces “se utilizan pensando en que el problema o dificultad que se tenga se sane por el simple hecho de utilizarlas”, o que pueda haber un perjuicio “derivado  de  un mal uso o un uso indebido si no son indicadas para ti,  e incluso, por reacciones inesperadas a algunos materiales”.

En cuanto a cuáles son las situaciones en las que las bolas chinas están contraindicadas, la experta en suelo pélvico apunta que en los casos de un exceso de tono muscular, “si lo aumentas con el uso de las bolas chinas puede derivar en una dispareunia, es decir, dolor o molestia en la penetración, e incluso que se produzcan molestias por el atrapamiento de nervios pudendo, puntos dolorosos, o llegar incluso a imposibilitar la penetración por exceso de tono muscular”.

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Otro de los temas que comenta la experta es que también influye el hecho de que elijamos unas bolas chinas adecuadas, ya que varían en su material, tacto, peso o incluso si es solo una bola o son dos. “Si a la mujer le resulta incómodo o genera tensión es mejor no usarlas. En estos casos de rechazo, que en mi consulta han ocurrido, hay dos opciones: o enseñas el uso con lubricante o crema para facilitar su utilización, o bien, tendremos que recurrir a otras medidas de tratamiento”.

Asimismo, sobre los materiales, hay que tener en cuenta que sean materiales que hayan sido testados dermatológicamente, puesto que como recuerda Pazos, “aunque sea un apunte muy básico al que damos menos importancia, luego es ese tipo de cosas que genera problemas muy serios”.
De la misma forma, “en ocasiones en las que tenemos una infección en la zona urogenital, hay que priorizar sanar la zona antes de uso. Al igual que si has tenido una cirugía en esa zona, o en un postparto inmediato. Hay que respetar los procesos y recuperaciones de todas las estructuras que conforman el suelo pélvico”.

Sobre si hay algunos síntomas que puedan alertar de que es mejor no seguir utilizándolas, Pazos señala que  “por tema de materiales se notará con sensaciones de picores, escozor, incluso inflamación”. Si se trata de un caso de exceso de tono, además de la dificultad en las relaciones con penetración “también puede suceder que notes dificultad a la hora de introducir una copa menstrual o tampón, incluso a veces los expulsamos por este motivo”.  Incluso, “podemos notar dolor a la hora de usarlas, bien puede ser por el diámetro o porque no es la forma adecuada a nuestra anatomía”.

En todas estas situaciones la solución pasa por acudir a un fisioterapeuta del suelo pélvico o ginecólogo que “te indique su uso, te asesore sobre diversos tipos y te aconseje sobre tiempo y modo de uso”.

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