¿Cuáles son los mayores complejos en torno al pene?

Se dice que el perro es el mejor amigo del hombre pero si preguntásemos a los chicos quizás ellos nos contestasen que no, que el mejor amigo es el pene: cierto, os consuela, os da cariño, compartís grandes momentos, está a las duras y a las maduras (nunca mejor dicho)… “Pero a menudo nos quejamos, nos decepciona y es un error porque como a los buenos amigos, hay que aceptarlo tal y como es, sin reservas”, comenta el sexólogo Borja Rodríguez.

Pero no nos engañemos, no siempre se le acepta de esta forma y ahí surgen los complejos, porque si las chicas los tenemos, los hombres no son diferentes en este sentido y menos, refiriéndose al miembro viril. ¿Cuáles son los más comunes? Principalmente dos.

-El tamaño: “Este es el GRAN tema en torno al pene y el que mayores tristezas y complejos crea. Nunca tenemos suficiente. Siempre queremos más. Sometemos al pene a una gran presión por no cumplir nunca con nuestras expectativas. Tenemos la falsa creencia de que a mayor tamaño, mayor virilidad, potencia sexual y satisfacción en nuestros encuentros sexuales. Y gran parte de culpa en esto la tienen el porno (y los vestuarios). En las antiguas Grecia y Roma los penes de las esculturas eran discretos para no centrar la atención en ellos. Pero el porno (y las miradas disimuladas en los vestuarios) han convertido el pene en un objeto de culto”, explica Rodríguez. “Es cierto que hay penes pequeños, al igual que los hay grandes, y a lo mejor te tocó el último turno en la cola de reparto de penes, pero es lo que tienes, y puedes seguir lamentándote, quejándote y maldiciéndote, o aceptar la realidad, aprendiendo a ser el mejor amante desde la aceptación y el respeto hacia ti mismo”, añade.

-Gatillazo: “Consecuencia directa del complejo anterior, creer que el tamaño del pene puede influir en mi desempeño sexual. Es infinitamente más frecuente tener gatillazos por presión, auto exigencia y creer que no voy a dar la talla que por factores médicos. Aquí el factor psicológico es el que me juega la mala pasada”, explica el experto. En efecto esto sucede porque se está más pendiente de dar la talla que de disfrutar y hacer disfrutar. “La culpa no es de tu pene, es de tu obsesión por la excelencia. Puedes tener un rabo de 25 x 10 y no saber usarlo. El tamaño no da destreza, sino seguridad. Y esa misma seguridad la puedes adquirir y sentir teniendo el pene que tengas, no te dejes engañar”, explica.

Estos no son los únicos complejos, aunque sí los más importantes: también hay otros sobre el aspecto (si es bonito o feo), la forma (si está demasiado torcido). Incluso sobre los olores, si huele raro por ejemplo, o si se tiene demasiado “pellejo”, finaliza el sexólogo.

¿Solución? Aceptarte tal y como eres e intentar dar lo mejor de ti mismo.

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