¿Cuáles son las principales fantasías de los chicos?

Hemos preguntado a numerosos hombres, así, a bocajarro y como si fuéramos el INE, cuáles son sus fantasías sexuales más inconfesables. Y algunos de ellos, encantados de participar en la sanísima tarea de normalizar el mundillo de los deseos ocultos, nos han respondido encantados. Nos encontramos desde sexo anal a desechos corporales, tríos… ¡e incluso, gemelos!

Luis, 38 (periodista)
“A mí me pone mucho hacerlo al aire libre, así que la idea de follar en un bosque (aunque lo he hecho) siempre me parece bien. Cualquier cosa que vaya en ese sentido, me mola. Follar en playas de postalita, en lo alto de un monte, a la orilla de un lago, todo eso mola…”

Marcelo, 34 (actor)
“Me pone mucho limpiar a mis parejas después de que hagan pis. Y una de mis fantasías es que una desconocida me lleve al baño en un bar, haga pis, la limpie y luego me haga una mamada”.

Vicente, 40 (profesor)
“Mi fantasía sexual recurrente suele ir ligada a enrollarme con una mujer que lleva gafas. Como fantasía es pobre, lo sé, pero las gafas y unos calcetines largos justo por debajo de la rodilla y NADA MÁS es algo que me pone mucho. De hecho ya me he puesto ahora mismo solo de pensarlo…”.

Unleashed desire.

Juan Carlos, 43 (traductor)
“Mis fantasías tienen que ver con el agua, siempre. Ducha, jacuzzi, piscina olímpica, en pleno mar… Sexo salvaje, preferiblemente anal, y con mucha agua. Y lenguaje muy, muy subido de tono”.

César, 29 (diseñador gráfico)
“Tal y como está el tema en estos momentos, tengo fantasías con poder echar un polvo normalito. Una vez cumplidos mis deseos, a mí lo que siempre me ha apetecido y todavía no he podido hacer es hacerlo de noche en la playa”.

Ramón, 31 (geólogo)
“Una fantasía recurrente que aún no he llevado a cabo, pero que es muy típica, es hacérmelo con dos gemelos iguales y no saber quién es quién en el fragor de la batalla. Evidentemente, como en tantas relaciones sexuales gays del siglo XXI, dejaríamos constancia gráfica del encuentro, reservada a nuestros móviles con el compromiso de no compartirlo con nadie (excepto con mis amigos gays más íntimos, en mi caso, pero eso los gemelos no tendrían que saberlo)”.

Toni, 42 (empresario)
“Esta fantasía me ronda desde hace tiempo en la cabeza. De hecho, he adaptado mi antigua fantasía de hacérmelo con un madurito guapo a montar un trío en tres décadas. Para entendernos, sería un trío de 30, 40 (yo) y 50. Yo dominaría el asunto, claro. Porque el de 50 fliparía de estar con dos jovencitos (desde su punto de vista, claro) y el de 30 fliparía al estar con dos maduros expertos. Y yo sería el perversillo, claro”.

Paco, 56 (funcionario)
“Mi principal fantasía, aunque soy consciente de que probablemente no sea lo más habitual, tiene lugar con mi pareja. Se trata de estar con ella en una sala oscura llena de gente, en un ambiente muy sexual, magreándonos, mientras el resto de gente hace de todo y, a su vez, me manosea una tía a mí y un tío a ella”.

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