¿Cuál es el tipo de hombre que sí te hará llegar al orgasmo, según la ciencia?

Sí, innovación total, queridas: una vez más la ciencia trata de determinar qué prototipo de hombre es el que más tilín nos hace. Lo cierto es que estamos más que acostumbradas a leer qué parte de sus rostros llama más la atención de las mujeres, si somos más de culo o de pectorales o si lo que realmente nos gusta es que nos hagan reír porque resulta que la belleza es lo de menos. Para gustos, tipos de estudios sobre atracción y amor.

De lo que no se habla tanto es de qué tipo de hombre es el que nos hace disfrutar en la cama. Y no hablamos solo de llegar al orgasmo, sino de que éste sea realmente intenso.  Sí, una información bastante más útil que el tratar de explicarnos si nos fijamos más en unos ojos azules o en unos bíceps de hierro en “esa pareja ideal” con la iremos cogidas de la mano por el parque. Hablemos de sexo.

Para encontrar a ese candidato orgásmico, unos investigadores de la Universidad de Albany seleccionaron una muestra de mujeres heterosexuales a las que pidieron que valorasen la calidad e intensidad de los orgasmos que habían tenido a lo largo de sus vidas según el tipo de pareja –valorando cualidades tanto físicas como intelectuales– y la periodicidad de las relaciones sexuales. De los resultados extraídos sacaron una serie de conclusiones y porcentajes, digamos, poco sorprendentes, aunque la mar de prácticas si el objetivo se centra en encontrar la intensidad sexual.

Correrse de la risa

Como era de esperar, las mujeres que encontraban a sus parejas divertidas, ingeniosas y agradables, no solo disfrutaban de orgasmos más frecuentemente, además practicaban sexo más a menudo que la media y, ojo, en un elevado porcentaje eran ellas quienes lo buscaban. Qué risa.

“El sentido del humor de sus parejas no solo señalaba un mayor grado de confianza y estabilidad sentimental, sino que también establecía una mayor propensión de las mujeres a iniciar las relaciones sexuales, un aumento en la frecuencia con la que las mantenían y una cantidad de orgasmos superior en comparación con épocas en las que habían tenido otro tipo de compañeros”, explicaban en nota de prensa los autores del estudio apoyando estos resultados en razones evolutivas. El clásico que tantas veces nos ha repetido la ciencia: ‘si es más fuerte, divertido y resolutivo’ será el progenitor de mayor calidad.

Muy bien. Queda claro que, a más risas, más orgasmos. Pero… ¿más intensos? Porque esa era la cuestión, amigas.

Attractive young girl is evincing her desire

Intensidad vs. cantidad, guapos

Según el estudio, las mujeres son más propensas a alcanzar el clímax si sus parejas tenían sentido del humor, eran seguros de sí mismos y, puestos a pedir el pack completo de “príncipe as en la cama”, algo atractivos. Eso sí, la intensidad de los orgasmos se disparaba cuando cumplían con un único factor: ser guapos.

La belleza no lo es todo para hacernos gritar en la cama, pero si no vamos a echarnos unas risas y pasar un buen rato, los científicos aseguran que termina por convertirse en un factor determinante. Pero no acaba ahí la cosa. Lejos de encontrar otra cualidad orgásmica en las posibles habilidades de ellos en la cama, en su capacidad para empatizar o en el uso de su carisma para estimular sexualmente a las féminas; los investigadores establecieron un tercer marcador como la clave para hacernos gritar: la anchura de los hombres.

Al parecer, quienes se habían metido en la cama con hombres de espaldas anchas habían disfrutado de orgasmos más duraderos y profundos que quienes solo se habían topado con chicos superdotados –entiéndase, que hace rato que no hablamos de matemáticas– pero cero musculados.

La realidad de estas conclusiones es que no existe la receta mágica de chico guapo-orgasmo intenso. Al margen de que la belleza es algo completamente subjetivo basado en gustos personales, recordemos que su prototipo de “macho orgásmico” está construido según las valoraciones sexuales de un grupo de mujeres en base a sus supuestas experiencias y recuerdos de las mismas.

¿Son ellos quienes determinan que el orgasmo resulte más o menos intenso o quizás influyese más la pasión, excitación, predisposición, puesta en común y práctica de los gustos de ambas partes para que el éxtasis fuese brutal? La ciencia lo tiene claro. Habrá que meterse a “un guapo” en la cama para averiguarlo.

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