¿Cuál es el número perfecto para una orgía?

Seis, responde sin dudarlo. “¿Seis? ¿Por qué seis?”. “Bueno, es una opinión personal. Va en gustos, como en todo. Pero tres parejitas es un número perfecto para que todo el mundo disfrute. Con más gente al final se pueden crear grupitos y que alguien acabe sintiéndose desplazado. En cambio con seis es muy equilibrado.”

Pero no es el número en concreto lo que tengo en mente, porque la imagen que evoca mi cabeza al escuchar la palabra orgía es el fotograma de una de esas bacanales romanas de las películas, en las que decenas de cuerpos se entremezclan y al final nadie sabe donde, con quien, ni lo que hace. Desenfreno y descontrol.

Se lo digo y ríe. “¡No es así! La realidad será sólo la que tú quieras que sea. La que tú marques.”

Estoy bastante decidida, me apetece tener esa experiencia, aunque aún me remueven las dudas. Como buen maestro me deja claro que lo fundamental: como en cualquier encuentro sexual libre, consentido y adulto sólo he de hacer lo que me apetezca hacer. Mirar, estar con él en exclusiva, tener sexo con una persona más o con todas. “TÚ decides. Jamás hagas nada lo que no quieras, porque se trata de disfrutar, de tener una experiencia sexual positiva. Vayas a una orgía en tu vida o a trescientas. Tampoco tienes que estar con todo el mundo. Que tengas sexo con más o menos personas dentro de la orgía va a depender de muchos factores. Por ejemplo, de tu orientación sexual, si te gusta estar sólo con personas del sexo opuesto o si eres bicuriosa o bisexual. Depende de las ganas que tengas, de lo que dure cada encuentro… El ritmo y la mezcla la decides tú. Ni se te ocurra hacer nada por obligación.”

Couple going upstairs to the bedroom

Me da corte desnudarme delante de tanta gente

Confieso, que me da vergüenza desnudarme delante de tantas personas. Aún teniendo experiencia en el mundo liberal, es difícil vencer ese pudor. Supongo que llegados a este punto, lo mejor es pensar que una es perfecta tal y como es. Si empiezo a pensar si mi peso, mi piel, mi cuerpo, son perfectos, no lo disfrutaré. Así pues, sacudo de mi cabeza todos los complejos y dejo que la curiosidad, el deseo y las ganas vayan venciendo.

Está decidido. Será mi primera vez. Y ahora ¿qué? ¿Cómo empezamos? ¿Existirá una fórmula orgiástica mágica?, me pregunto. Después de mucho hablar decidimos que lo mejor es quedar con las parejas antes; unas copas, conversación, distender el ambiente y ver si hay feeling.  Elegir entre todos si es mejor en una sala dentro de un local liberal, o un lugar más privado.
Vamos.
¿Te estás preguntando cómo me sentí después? Como en toda primera vez; una mezcla de emociones. Es inevitable, has roto con muchos convencionalismos sociales y morales impuestos durante siglos al sexo y te sientes pudorosa y transgresora a la par. Pero créeme, si has hecho lo que has querido; ya haya sido entrenar, echar una pachanguilla o jugar la Champions, al final habrá sido emocionante, diferente y gratificante.

¿Te atreves a probar?

Click aquí para cancelar la respuesta.