Cortarrollos universales: Top 10 de errores que aniquilan un buen polvo (y cómo evitarlos)

Ocurre mucho más a menudo de lo que pensamos: te dispones a mantener relaciones sexuales con alguien y visualizas el encuentro como placentero, excitante y la mar de calenturiento, pero ocurre algo que hace que acabe siendo un fiasco total.

Para detectar estas acciones que enturbian el sexo, una reciente encuesta ha preguntado a más 2.000 personas de toda Europa y EEUU cuáles eran los principales desaciertos que, en sus opiniones, aniquilan la magia -y posibilidad de orgasmo- para hacer un ranking mundial con el Top10 de los errores que aniquilan un encuentro sexual, y seguro que te ves reflejada en más de uno…

En su mayoría escatológicos, nos encontramos ante una decena de errores comunes que podemos afrontar de dos maneras: huyendo de la ‘escena del crimen’ cuanto antes y aquí paz y después gloria; o, la opción que llevas tiempo obviando, poniéndoles solución. Veámoslos uno por uno y planteemos la forma de solventarlos antes de que vuelvan a jugarnos una mala pasada en mitad de lo que se aventuraba como un buen polvo.

Error 1. Llamar por el nombre equivocado: si no te ha pasado nunca, ¡enhorabuena!, pero si no es la primera vez que te ves en la tesitura de equivocar el nombre de acompañante en pleno fervor sexual, toma nota: cada vez que vayas a gemir de placer un ‘fulanito cómo me gusta’ o “así, así menganita”, obvia decir su nombre y o bien deja la frase sin sustantivo -créenos que sabrá que es la persona responsable de que sientas ese placer- o sustitúyelo por un “cariño”, “nene/a”, “guapo/a” o sucedáneos.

Error 2. Inesperados gases nobles sonoros: curiosamente, el porcentaje de gente que considera que el escape de pedos arruina una sesión de sexo, era mayor si estos eran sonoros que olorosos. En cualquiera de los casos, y si en tu día a día sabes que tu cuerpo no controla cuándo debe o no soltar los gases nobles, cuida tu menú sexual previo y procura no apostar por posturas que aprieten tu vientre -piernas sobre los hombros o las que requieran una excesiva flexión de las mismas- y terminen por alterar la estabilidad de tu flora intestinal.

Error 3. Inesperados gases nobles silenciosos pero malolientes: algo más desagradables que los anteriores por el fétido aroma que pueden dejar en la estancia, además de los consejos planteados puedes mantener la ventana abierta para ventilar o usar unas velas o aceites aromáticos, podrían convertirse en tu mejor aliado para disimular la dispersión en el aire de tus insonoros gases.

Error 4. Pequeños escapes de orina: muchas mujeres tienen la sensación de que van a orinarse encima cuando están sintiendo mucho placer, y algunas terminan por no poder controlar que algo de orín se les escape. Esto ocurre cuando el punto G se sobrexcita. Ojo con hacer paradas para ir al baño porque sintamos vergüenza. Resulta que esta sensación es una de las señales de la llegada de la eyaculación femenina. ¿De verdad te lo quieres perder? Haz conocedor de esta posibilidad a tu acompañante, y verás cómo un poco de pis no molesta a nadie.

lover's feet

Error 5. Grabar o fotografiar el acto: quizás en los años ochenta y noventa muchas parejas utilizasen el truco de grabarse durante el sexo para reavivar su vida sexual, pero hoy en día, ante el peligro de que nuestra imagen desnuda acabe en sabe Dios qué red social, no tiene nada de gracioso. Que alguien saque el móvil para hacer una foto sin avisar corta el rollo totalmente y hace que la situación se vuelva incómoda. Haz el favor de preguntar antes de inmortalizar el momento y asume que un no por respuesta no quiere decir que no podáis pasar un buen rato. ¡Deja de exhibir todos tus quehaceres y céntrate en lo que estás!

Error 6. Eructar: desde cortarte con el ajo o las crucíferas en la cena hasta tomarte un protector gástrico antes de meterte entre las sábanas; soluciones hay. Especialmente si padeces de reflujo gástrico, que tu cuerpo se deshaga de gases sin avisar puede resultar casi inevitable. Pero si sabes que esto puede ocurrir, sigue una máxima: no lo hagas en su cara y trata de disimularlo, por ejemplo, con una sonora pero no dolorosa palmada en el cachete o aprovechando para cambiar de postura. El roce de las sábanas y el crujir de muelles y somier te echarán un cable.

Error 7. Lamer los pies: uno de los fetiches más comunes, cierto, pero eso no quiere decir que a todo el mundo le guste. Si no pretendes poner freno a tu pasión por relamer las extremidades ajenas, empieza masajeándolos, besándolos, olisqueándolos o apoyándolos sobre alguna de tus partes del cuerpo y, por favor, observa si el rostro de la otra persona es de auténtico pavor o sonríe. La decisión de sacar o no la lengua la dejamos en tus manos.

Error 8. Doblamiento de pene: ¿qué mejor momento para cambiar de posición o practicar un poco de sexo oral a tu compañera de cama -sofá, coche o encimera- que cuando tu erección se viene abajo? Nada de dramas, perdones o caras de pánico. Si el pene necesita un descanso o incluso intuyes que no va a dar para más en la velada, ponle solución dando placer a la otra persona sin que la inestabilidad de tu miembro viril se convierta en la protagonista de la escena.

Error 9. Acabar demasiado rápido: en ocasiones el estar sobreexcitados, que se toque la tecla exacta desde el primer momento o, directamente, no ser capaces de frenar un placentero ritmo e intensidad de penetración; pueden hacer que corramos más de la cuenta y el encuentro termine sin que la otra persona apenas haya empezado. Estos seis consejos te ayudarán a retrasar la llegada del orgasmo controlando cuerpo y mente para no dejarnos a nadie en el orgásmico camino.

Error 10. Estornudar: bueno, que los estornudos formen parte de estos errores aniquila polvos se puede explicar en que, cuando aparecen, el pene puede salirse al contraerse las paredes vaginales o, quizás en casos más extremos, en el hecho de acabar llenos de mocos o flemas gratuitamente. Nadie dice que si tienes alergia primaveral dejes de practicar sexo por miedo a ‘romper el momento’. No exageremos. Lo mejor es tomárnoslo con humor y aprovechar el pequeño ‘paréntesis estornudil’ para cambiar de postura, tomar aire o decirle a la otra persona lo mucho que estás disfrutando. Tratar cualquiera de estos errores con normalidad, una sonrisa y, sobre todo, sin dejar de estar a lo que estamos; puede ser la solución global y efectiva.

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