Cornudos, la fantasía sexual de moda

El fenómeno arrasa en Internet y los protagonistas, como buenos creyentes, confiesan su fantasía en infinidad de foros. Los sentimientos de celos, humillación o menosprecio ante la amenaza de la infidelidad se re-significan desde el placer para algunos caballeros. Hay quien observa esto desde la incredulidad y les entiendo, ¿cómo puede la infidelidad femenina, que se ha considerado tradicionalmente como un ataque al honor y virilidad del hombre, desatar tantas erecciones?

Humillación sin necesidad de látigo

Una de las lecturas que muchos cornudos aficionados hacen del cuckolding la relacionan con prácticas de dominación femenina y sumisión masculina. El hecho de ver a tu pareja teniendo sexo con otro hombre no solo despierta el deseo masoquista sino que también, en muchas ocasiones, viene acompañado de otros sentimientos como vergüenza, gratitud, celos, morbo y satisfacción.

Desde el ámbito profesional, el sexólogo Justin Lehmiller ya señalaba en un artículo en Playboy que muchos hombres “cornudos” deseaban que los amantes de sus parejas presumieran de penes mucho más vigorosos que los suyos. Otra forma de humillación relacionada con esta fantasía es el desprecio a los genitales del cornudo o compararlos con otros novios o amantes.

Pero hay más. Más alto voltaje. Algunos juegos sexuales a los que recurren para consolidar el estatus de cornudo pueden ser contemplar a la mujer mientras mantiene sexo con otro (u otros hombres), insultar al cornudo mientras tanto o incluso colocarle un anillo de castidad, lo cual aumenta su excitación y por tanto, las sensaciones relacionadas con la sumisión. Las posibilidades pueden ser múltiples, pero una de las favoritas puede ser hacer sexo oral a la mujer antes de que el amante la penetre vaginalmente. ¿Quiere esto decir que sobrevuela sobre él algún deseo homosexual? No tiene por qué. El cornudo simplemente acepta lo que su mujer quiere y él desea.

Loving his touch

Sin embargo, hay quien realiza estos juegos sexuales desde un plano más externo, evitando la participación explícita. En este caso, se recurre a pequeños gestos como, por ejemplo, encargar al cornudo la compra de los condones o que sea él mismo quien elija la ropa interior que llevará su pareja en su encuentro con el amante.

La erótica del poder

Otra concepción que abunda entre quienes desean y practican el cuckolding la sitúa en el plano contrario al que comentábamos anteriormente. Hay quien experimenta el acto cornudo como una fantasía o juego sexual inspirado en el poder, pues se lleva a cabo el rol de que es el hombre quien decide si su pareja puede estar con otro amante, en qué momentos y bajo qué condiciones.

Suena bastante machista, ¿verdad? No obstante, el hecho de “prestar” a la mujer porque es provocativa, sexy, morbosa y desea tener sexo con otros mientras él mira también ofrece otra interpretación. La mujer no es un vehículo para la fantasía de su cornudito sino que es el objeto y sujeto de su fantasía. ¿O acaso no te has parado a pensar lo narcisista que puede llegar a ser todo esto?

Garantizar que la mujer disfruta de su libertad sexual con otros hombres o del morbo que supone para ella ser mirada puede ser la mecha para la excitación de ambos. Él disfruta de ver cómo le ponen la cornamenta en riguroso directo y a la vez, siente cierta tranquilidad al saber que sigue siendo su pareja. Ella, por su parte, se siente deseada, amada y libre pues su sexualidad no se amortaja ante el sentimiento amoroso sino que lo trasciende sin poner en juego su lealtad a la pareja principal. Así, mientras que el sexo es compartido con otros, el compromiso y los sentimientos amorosos siguen siendo exclusivos entre los dos.

Pese a lo incómodo que pueda ser analizar las motivaciones del cuckolding, no podemos olvidar que este reforzamiento y erotización del poder, en este caso, del hombre, se enmarca en el terreno de la fantasía y del juego sexual. O dicho de otra forma, hablamos del libre mundo de la imaginación y del pacto entre dos adultos para dar rienda suelta a sus deseos desde el pleno e informado consentimiento. Por ello, para disfrutar de las sensaciones que ofrece el cuckolding es fundamental la comunicación entre los miembros de la pareja. Hablar de cómo te sientes, de lo que deseas y de cuáles son los límites en el sexo provoca no solo que la pareja experimente con un mayor conocimiento la sexualidad sino también incentiva el un plano más consciente de la misma. Solemos hablar mucho de sexo, pero reflexionar sobre cómo lo hacemos y deseamos en nuestra intimidad es tarea pendiente en muchas parejas felices.

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