Consejos para ligar en Facebook

Ay, qué tiempos cuando te abriste tu primera cuenta en Facebook. Pusiste una foto cualquiera, compartías chistes sobre suegras y leperos y vídeos de rusos borrachos, el gol de Iniesta de Sudáfrica en bucle o te descojonabas vivo con el grupo de “Señoras que…”.

Eso fue en 2009. De repente, empezaste a dar cuenta de que Facebook te ofrecía algo más que risas chabacanas en la oficina. Te percataste del tremendo potencial de la red de Zuckerberg para ligar (si le sirvió a él…) y te diste cuenta de que lo mismo que te peinas y no sales en pijama un sábado por la noche, no podías tener tu perfil de Facebook hecho un erial, mandando invitaciones a Farmville a diestro y siniestro y colgando tus fotos de carnaval en las que sales perjudicado.

Bien usado y bien gestionado, un perfil de Facebook puede ser tu mejor tarjeta de presentación para impresionar a esa persona que conociste un día y de la que de repente recibiste una propuesta para ser amigos (en principio, sin derecho a roce). Oh, sí, pensaste. Las cosas se ponen serias. Pero que tu perfil de Facebook sea capaz de poner a tono a alguien es una tarea de titanes. Vamos a ello.

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Tu foto de perfil es importante, la de portada también. Por muy cachondo que sea, quita ya esa foto de carnaval en la que sales disfrazado de Chiquito de la Calzada que huele a un forever alone de libro. Tampoco caigas en la cutrez de plantarte un traje. Hay términos medios, ¿recuerdas aquella foto del verano pasado, en la que sales de perfil mirando al horizonte en una playita? Puede servir. También es buena opción un retrato urbano hecho con criterio. Nada de fotos sin camiseta por muy ciclado que estés: da bajona. Esto es para la foto de perfil, pero, ojito, porque la de portada también hay que tocarla que aún tienes una en la que sales con la bufanda de tu equipo de fútbol favorito haciendo el gañán. O algo peor, una imagen de un paisaje random con pinta de fondo de escritorio del Windows Vista. Basta. Es el momento de rescatar un fotograma de una peli que te mole o poner una ilustración chula. Que digan algo sobre ti, vaya.

Usa el suspense. Es lo que llamamos el efecto Hitchcock en Facebook. Un recurso básico que hay que usar con criterio y no-todos-los-días, porque si no, pierde su efecto. Un “feliz… y nervioso” es casi una invitación a que te pregunten. También suelen dar bastante feedback frases como “empezando una nueva etapa” o “se avecina un fin de semana interesante”. Mucho mejor estos thrillers en una frase buenrollistas que los “harto de todo” o “cansado de esperar”. Imagínate que tu perfil de Facebook es un sol calentito y que… BUENO, YA SABÉIS POR DONDE VAMOS. Estas informaciones a medias pueden llevar a que esa persona con la que quieres, ejem, interactuar, pida más datos en un comentario o, si hay suerte, a través del Messenger.

Demuestra tus conocimientos. Facebook es una red ideal para marcar paquete. Si eres un megaexperto en literatura francesa, no te lo calles. Si acabas de descubrir una serie nueva que mola todo, adelante, compártelo con tus coleguis. ¿Sabes todo lo que puede saberse y más sobre Londres? Venga, demuestra que eres un hombre de mundo. Tampoco abrumes, que esto no es el Trivial, pero tirarse un poco el pisto hará que tu perfil suba enteros y que resulte más interesante.

‘Likes’, sí, pero con precaución. Vale. Ya tienes un perfil currado y ahora hay que centrarse en la interacción. Has localizado a la joven que te tiene loco y te dedicas a darle “me gusta” en todo lo que cuelga. Ha estado viendo a Faemino y Cansado: LIKE. Se ha comprado un vestido nuevo: LIKE. Se ha terminado de leer ‘En busca del tiempo perdido’, de Proust. LIKE, coño, claro. Tus problemas empiezan cuando ya pones un ‘Me gusta’ aunque esté hablando de que hoy llueve, de que se ha levantado tristona o de que la máquina de vending del curro no le ha devuelto un euro. Incontinencia, no, que te conviertes en un acosador por Facebook sin darte ni cuenta. Lo mismo pasa con los comentarios,: si no vas a aportar nada, calladito estás más guapo. El peor comentario posible: “Me gusta”. ¡Pero si ya hay un botón para eso, garrulazo!

Que no te etiqueten a lo loco. Todo este curro de asesoría se puede venir abajo por culpa de tus amigos. Los cabrones de tus colegas. Te etiquetan en fotos en las que se te ve el cartón, sales con los ojos cerrados, visiblemente perjudicado o haciendo un calvo en una noche loca. Controla las publicaciones en las que se te etiquete si no quieres que tu lado oscuro salga a la luz demasiado pronto y se quede con la idea de que eres el primo chungo de Torrente.

Las páginas que te gustan. Asunto espinoso. Como eres una persona generosa, comenzaste un día a darle “Me gusta” a todo y ahora has creado un monstruo que ya no puedes controlar. Lo mismo dices que te mola “Autorecambios Josmar” (la verdad es que te atendieron bien y el coche quedó niquelado) que “Galletitas con chocolate Monito feliz”. Se te ha ido de las manos y ahora tus intereses están en manos de un montón de marcas, comercios y multinacionales que han convertido tu timeline en un vertedero. Ella lo ha visto y ahora tiene dudas, muchas dudas, sobre si va a darte su flor. Si es que no se puede mezclar ‘El guardián entre el centeno’ con “Supermercados Mercamar”. Pardillo.

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