Con el beso de Singapur el sexo será una pasada, ¿sabes en qué consiste?

Pompoir, Beso de Singapur, Kabazza… diferentes nombres para una misma técnica sexual. Así de primeras igual no sabes de qué te estamos hablando, pero si te contamos cómo se hace seguro que ya empieza a sonarte.

El beso de Singapur es una de las técnicas más antiguas para hacer que el sexo con penetración sea una experiencia cuasi religiosa. Fue creada hace miles de años para aumentar el placer masculino durante las relaciones sexuales, pero vamos a darle una vuelta porque también podemos utilizar este beso para darnos auto-placer o para dárselo a otras personas del mismo género, eso sí, esta vez tiene que haber penetración.

¿Qué es el Pompoir o beso de Singapur?

La técnica Pompoir consiste en que durante la penetración el hombre, esto lo cambiamos enseguida para que no sea él el único que disfrute, tenga la misma sensación que con el sexo oral. Cuando practicamos sexo oral tendemos a succionar y presionar con la boca, pues es lo mismo pero haciéndolo con la vagina. Sí, así de sencillo. Bueno, no lo es tanto porque requiere de cierto entrenamiento del músculo pubocoxígeo. ¿Pubo qué? Traducción: es el músculo que envuelve la vagina. Tranquila, tú también lo tienes, tal vez aún no lo has entrenado mucho, pero está ahí, dentro de ti.

Si te decimos que los ejercicios de Kegel son los que hacen que este músculo se fortalezca ya te suena más, ¿verdad? Eso sí que lo has oído. Los mágicos ejercicios que hacen que no se nos escape ni una gota al estornudar y además ganemos placer sexual porque nos permite manejar mejor los músculos de nuestras vaginas. Pues también sirven para hacer mejor esta técnica.

Los músculos vaginales son los encargados de hacer sentir al pene esa succión y estimulación a través del movimiento que generamos. Si además eres capaz de incluir en esos movimientos los músculos del abdomen, entonces estarás haciendo un Kabazza en toda regla.

Pero vamos a los que nos interesa, ¿cómo lo hago?

Una vez que haya penetración, que te sientas cómoda y a gusto puedes empezar a jugar apretando y soltando los músculos. Notarás cómo se intensifica tu placer cuando los aprietas fuerte y él notará la presión y succión con tus movimientos. Al soltar tendrás una sensación de relajación en la que parece que se escapa, déjalo caer un poco y entonces vuelves a empezar. Es divertido y sano, porque también sirve como ejercicio de fortalecimiento pélvico, variar la intensidad de la succión y los ritmos.

Beautiful passionate couple having sex on bed.

Hay algunas posturas más cómodas que otras como por ejemplo la de la amazona, que permite que controlemos mejor los movimientos. El juego es más interesante e intenso si comenzamos apretando solo la punta del pene y vamos introduciéndonoslo poco a poco. Haz otra presión fuerte a mitad de la penetración, lo dejamos que entre mientras succionamos. Sácalo por completo y repite. Prueba a ir jugando con él y a hacerlo en diferentes posiciones. ¡No hay límites! Si arqueas un poco la espalda, presionas el vientre y diriges la cadera hacia adelante conseguirás hacer el Kabazza.

No solo el placer es para el hombre, las mujeres al realizarlo favorecemos la lubricación y para qué negarlo, hacer el juego con los músculos también nos excita. Además, no siempre tiene que haber un hombre durante las sesiones de Pompoir. Mientras nos masturbamos podemos practicar y hacerlo por nuestro propio placer. Cuando utilizamos un dildo o un vibrador apretarlo, succionarlo y manejarlo con la vagina es muy placentero. Tal vez os lo estáis imaginando como a una acróbata vaginal sacándose y metiéndose cosas, pero para nada es así. Es mucho más sencillo.

Para todas las parejas y prácticas sexuales

¿Por qué no utilizar esta técnica en parejas del mismo sexo? ¿Y en otras prácticas? Si apretar la vagina durante la penetración vaginal hace que el orgasmo sea más intenso por la sensación que se le transmite al pene, también podemos hacerlo analmente. Hay que tener en cuenta que la zona no es igual, no hay lubricación natural por lo que debemos utilizar un buen lubricante anal. Aquí cada uno conoce sus limitaciones, una vez que estemos entrenados en el sexo anal y nos sea placentero, podemos hacer el mismo movimiento que hacemos con la vagina pero con el ano cuando esté penetrado.

Las parejas del mismo sexo no están excluidas de practicar el beso de Singapur. Si mientras jugamos con juguetes sexuales los apretamos y soltamos al introducirlos, los orgasmos serán más intensos. No creáis que porque utilicemos algo externo al cuerpo no lo vayamos a sentir igual. La excitación al notar que nuestra pareja agarra fuerte desde su interior ese juguete que sujetamos, es una situación muy excitante.

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