Cómo tener sexo en público sin que te descubran

Una de las fantasías sexuales más comunes, disfrutar de un encuentro carnal bajo la presión de que alguien pueda vernos y sorprendernos en plena faena. Claro que en la vida real no es tan sencillo como los ‘aquí te pillo, aquí te mato’ que hemos visto en cientos de películas en las que los protagonistas parecen desvestirse y alcanzar el orgasmo casi por arte de magia.

No hay problema, siguiendo estos sencillos pasos puedes practicar sexo en público sin que nadie te interrumpa ni tenga la más remota idea de lo que está ocurriendo ahí al lado.

Sssshhhhh. Puede parecer una obviedad, pero a muchas personas les cuesta ser lo suficientemente discretas cuando practican sexo, y si la idea es que nadie se entere, lo mejor es mantener la boca cerrada y hacer el menor ruido posible. Bien pensado, estar en silencio y dejar que sea la forma de tocaros y miraros la que marque el ritmo, resulta bastante más excitante que decirlo con palabras.

El tiempo es oro. En cuestiones de sexo, por lo general, se alaba bastante más que nuestra capacidad de aguante sea duradera. Pero cuando se trata de practicar sexo en público es mejor que no nos dé por alargar la llegada del orgasmo en exceso. Ser lo suficientemente rápido es esencial para que nadie se percate de lo que ocurre a pocos metros.

Estar preparado. No sólo en el sentido de la prevención de embarazos no deseados y enfermedades de transmisión sexual, que también, pero debéis manteneros alerta ante la posibilidad de que puedan interrumpiros en cualquier momento. La idea es no ser descubiertos así que, además de escoger el lugar adecuado –a continuación, os damos algunas propuestas–, comprobad que tenéis toda la ropa a mano para enfundaros en ella a toda velocidad si alguien se aproxima.

Young couple kissing in movie theater

Las tres mejores localizaciones. Para gustos, colores, que se suele decir, pero si lo que quieres es tener un encuentro rápido sin que nadie se percate en un lugar lleno de gente, tendréis que encontrar un rincón que os ofrezca un mínimo de privacidad mientras practicáis el coito rodeados de personas. Clásicos como los baños públicos, los probadores o en la parte trasera o delantera del coche, resultan de lo más excitantes y permiten que gocemos además de cierta intimidad, sin que se nos vea.

Cogiendo la postura. Cuanta menos maniobra requieran, mejor. Teniendo en cuenta que nos enfrentamos a practicar sexo en un espacio más bien pequeño, el perrito o la cucharita son las mejores opciones de cara que el encuentro sea rápido y placentero para ambos. Estas solo son algunas ideas, pero la clave es optar por cualquiera que pueda realizarse semidesnudos y sin estirar las piernas demasiado para poder ser sigilosos.

Dress code. Cierto, es posible que no tuvieses previsto ese encuentro furtivo y surja sin más lleves la ropa que lleves. Pero para que resulte rápido, discreto y excitante es mejor que no decidas ponerte manos a la obra si llevas puesto el abrigo, la bufanda, varias capas de manga larga o, prenda noventera allá donde las haya, un peto vaquero que te impida dejar tus partes íntimas al descubierto y lo suficientemente accesibles en pocos segundos. Vestido o falda para ellas y evitar los pitillos o vaqueros con cierre de botones para ellos, serán las mejores opciones.

Sé flexible, literalmente. Está claro que escoger alguna de las posturas recomendadas nos lo pone bastante más fácil que si optamos por las acrobacias, pero tampoco aseguran que la penetración sea totalmente fluida. Tendrás que poner de tu parte para arquear la espalda, coloca las piernas y sostener con los brazos adecuadamente para que os acopléis perfectamente el uno al otro en pocos segundos. Si no quieres que resulte escandaloso y algo desastroso, tendrás que estar en forma.

No dejes ni rastro. Si todo ha ido bien, tendrás la sensación de que el retoce improvisado ha resultado de lo más satisfactorio. Fantástico, nadie os ha visto y salís de allí como si nada. Pero procura recoger y dejar la zona libre de desperdicios, fluidos y, sobre todo, retira el condón. Llévate contigo las ‘pruebas del delito’ para que nadie tenga que sentirse incómodo a costa de tu revolcón.

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