Cómo tener sexo en Navidad (cuando la casa está a tope de gente)

En Navidad, todo es ruido y jolgorio. Villancicos, petardos, felicitaciones a grito pelao… ¿Todo? No, todo no. El sexo, por ejemplo, paga el pato de unas fechas tan entrañables y tan poco propicias a que, en mitad de la noche se oiga un “¡Sigue así! ¡Destrózame el *•$%!”. De hecho, para muchos, para la mayoría, qué demonios, para casi todos salvo para el raro que pasa la Navidad solo, un calentón rodeado de la familia es difícil de sofocar.  Por eso, te damos algunas pistas para tratar de nadie note lo que estáis haciendo…

Is the sound of silenceee… cantaban Simon & Garfunkel, sin que hubiera ningún tipo de vínculo sexual entre ellos. Pero esa misma tonada la podéis entonar vuestra pareja y tú. Follar con la casa a tope de gente exige ponerse en plan ninja y tener el mute activado. Hay gente que no es capaz y los hay que fornican sin pronunciar una palabra incluso cuando no hace falta, así que aquí, hasta donde podáis.

Hay posturas mejores que otras. Ay, amigos de las posturas que exigen exhibición física, qué malas son estas fechas para vosotros… Hasta un misionero un poco más cañero de la cuenta os puede delatar. La recomendación es que apostéis por aquellas posturas que no exigen más que un suave fru-fru contra la sábana bajera. Por ejemplo, la cucharita. ¿Qué no os convence? Ah, pues se siente.

Hay vida más allá de la penetración. Y en este momento pueden dar mucho juego. El sexo oral, practicado en plan voto de silencio, es una de las mejores opciones y permite un desahogo silente.

Young couple showing affection in bedroom .

Llévate todo lo que necesites a la habitación. Hablamos de toallitas, condones, etc. Es mucho mejor tenerlo todo a mano que vagabundear por la casa y encontrarte con tu tía abuela frente a frente con una bonita erección desesperado porque los condones se han quedado en la maleta que está en el piso de abajo. Real como la vida misma.

El mejor momento, en lo más profundo de la noche. Entre las 2 y las 6. Es más probable que, en esas horas, todo el mundo dormite apaciblemente. Los niños aún no se habrán levantado en busca de los regalos de los Reyes Magos y los amantes de las sobremesas nocturnas ya estarán abrazados a Morfeo.

Si la cama suena, tírate al suelo. Y desearás ser más inglés que Isabel II. Porque, ¿dónde está una buena moqueta cuando la necesitas? Ni se te ocurra entregarte al goce encima de una baldosa porque puedes conseguir un orgasmo y una pulmonía: dos por uno por el mismo precio. Si hay alfombra, ni lo dudes. Es tu salvación.

Salida en grupo, ocasión segura. Si hay el clásico plan que involucra a toda la familia, ni lo dudes. Hazte el remolón, simula que has olvidado el móvil o finge un apretón. Es el momento de disfrutar de unos momentos de intimidad. El “Cari, mira a ver si me ayudas, que no sé donde he dejado las gafas” también suele funcionar… hasta que la abuela decide animarse y echar una mano también.

Abstinencia. Sabemos que este es un consejo de mierda, pero vamos a verle el lado positivo. Aguantarse las ganas durante quince días equivale a tener una entrada a la normalidad por la puerta grande. Un orgasmo acumulado a partir del 6 de enero es un planazo para volver a sentir cosas que o sentías desde que eras adolescente. Y todo gracias a tu familia. ¡Si es que no te los mereces!

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