Cómo sobrevivir a una relación a distancia

Os habéis vuelto a ver por Navidades: es así en estas y otras fiestas, también en puentes, si las obligaciones laborales lo permiten, o en vacaciones de verano… Sí, desde hace años mantienes una relación a distancia y estás contento/a: ese chico/a te llena, vives los reencuentros con una pasión desenfrenada y siempre esperando la siguiente vez. Pero día a día las cosas no son fáciles, o siendo más correctos, hay momentos en que se te hace muy cuesta arriba: le echas en falta; añoras poder compartir con él/ella cosas a diario; la distancia pesa mucho… Ya hablamos en su día de las ventajas de tener una relación a distancia, que las hay. Hoy abordaremos cómo sobrevivir a una relación de este tipo, que también, como cualquier otra, tiene altos y bajos. Ahí van unos consejos:

– Si la comunicación es uno de los pilares de cualquier relación de pareja (junto con la confianza), lo es mucho más si estáis separados por kilómetros. Transmítele todos tus temores, tus ganas, tus deseos, anhelos… El móvil o cualquier otra herramienta se convertirá en tu mayor aliado, úsalo sin moderación. Y no escatimes en transmitir tus sentimientos: abusa de decir cuánto le echas de menos, le quieres.. Como el roce hace el cariño, ya que no estáis juntos todos los días, hazle saber a través de las palabras lo importante que es para ti.

Couple traveling by airplane

– Hablábamos de comunicación pero la confianza es imprescindible también más aun cuando estáis lejos. En este caso es una confianza a ciegas, porque no estás a su lado permanentemente para conocer sus movimientos, lo que hace o no hace… No temas confiar y si tienes algún tipo de duda, mejor transmitirla que quedarse con ella y hacerse mala sangre.

– Cuando os veáis, aprovecha al máximo el tiempo y evita discusiones tontas: aprende a convivir con la otra persona (la relación a distancia es muy cómoda pero tal vez se resienta si pasáis unos cuantos días juntos), disfruta de estar junto a esa persona, da igual si encerrados en casa o paseando por el monte.

– Deja cada día, en la medida de lo posible, un ratito para el otro: no es lo mismo que vivir juntos, pero tendrás mayor sensación de tenerle a tu lado y la mochila de la distancia se hará más llevadera. Hazle partícipe de planes personales, de tu día a día, etc.

– No idealices las relaciones de los que conviven: ojo, cada cosa tiene sus pros y sus contras. En efecto puedes añorarle por la noche, mientras ves una película o en la cama, pero quizás tus vecinos que viven juntos desde hace X años estén viendo esa misma película juntos y sin embargo, a muchos kilómetros el uno del otro. Una de las mejores cosas de una relación a distancia es que no hay rutinas, o mejor dicho, la rutina no entra por la puerta, con lo cual, cada reencuentro es una nueva historia. Sácale partido a eso.

– Puede pasar que a veces te canses de la distancia y desees otra cosa, incluso valores romper con esa persona. Llegado a ese punto valora si realmente es un momento de bajón pasajero, debido quizás a que lleváis algún tiempo sin veros o si realmente es porque la relación ya no te llena. Tanto si es lo uno como lo otro volvemos al punto de la comunicación: háblalo con la otra persona.

Click aquí para cancelar la respuesta.