¿Cómo se usa el preservativo femenino?

Has oído hablar de él, quizás lo hayas utilizado alguna vez, aunque el más utilizado por el público en general, es el masculino. Imagínate: si el de chicos muchas veces no se utiliza bien, ¿qué será del condón femenino, de uso mucho menos extendido? De hecho se le puede denominar casi como “el gran anticonceptivo olvidado”. Por eso hoy te vamos a aclarar, como si fuera una clase práctica, cómo usarlo y también te vamos a contar sus ventajas. Todo esto con la ayuda de la sexóloga María Esclapez. Toma buena nota:

Cómo usarlo

Primera regla a tener en cuenta: para que haga su efecto, tiene que quedar completamente dentro de la vagina. “El preservativo tiene dos anillos, uno en un extremo (que quedaría colocado en la zona interna de la vagina) y otro en el otro extremo (que quedaría colocado en la zona de la vulva). Se identifican fácilmente puesto que el anillo externo es el que marca la apertura del preservativo para poder introducir el pene. El anillo que tendría que quedar en la zona interna de la vagina, se dobla en forma de ‘8’. Esta es la parte que se ha de introducir primero”, explica Esclapez.

Acto seguido, empujamos con un dedo el preservativo hacia adentro: “También nos podemos ayudar con el pene en erección para terminar de introducirlo correctamente”. Ojo, que la clave no solo está en ponerlo bien, sino también en quitarlo debidamente: “Después de haber mantenido la relación sexual y para extraer el preservativo, cogemos el anillo exterior y le damos un par de vueltas sobre sí mismo, consiguiendo así que este se cierre y se pueda sacar sin que el semen se derrame”, añade.

 

Nunca está de más recordarlo, aunque pueda parecer repetitivo: al igual que el condón masculino, el femenino es de un solo uso, así que a la basura tras utilizarlo.

¿Cuáles son las ventajas de este método anticonceptivo? Numerosas:

Protege de infecciones y embarazos no deseados.

-“No está fabricado con látex, sino con poliuretano, así las personas alérgicas al látex también pueden usarlo”, comenta la experta.

-“No depende de la erección del hombre”.

-Se puede colocar horas antes de la relación sexual.

-“Al ser más grande, cubre parte de la vulva, con lo que quedamos a salvo de posibles infecciones como el herpes o el virus del papiloma humano”, comenta. Un punto importantísimo porque a la hora de las relaciones sexuales la gente suele pensar en el VIH y se olvida del resto de infecciones de transmisión sexual.

-También sirve para realizar prácticas anales.

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