Cómo saber si deberías cambiar de píldora

Bien sea porque hace mucho que tienes pareja estable, o porque tus hormonas o tus ovarios poliquísticos te volvían loca, empezaste a tomar anticonceptivos orales, es decir, la píldora, desde bastante jovencita. Y pese a que lleva mucho tiempo acompañándote en tu vida, la píldora aún te sigue dando algunos quebraderos de cabeza.

Por ejemplo, cuando empiezas a notar algunos síntomas fuera de lo normal en tu ciclo menstrual, como puede ser un aumento de coágulos , que te hacen preguntarte si algo va mal, y deberías cambiar de píldora, o si al contrario es algo normal y no deberías preocuparte tanto.

Como explica Naira González, ginecóloga del Hospital Vithas Nuestra Señora de Fátima de Vigo , aunque lo más frecuente  es que los efectos secundarios de una píldora ocurran en los primeros meses de uso, y desaparezcan espontáneamente, “los efectos adversos mayores, pueden aparecer incluso tras años de tratamiento; por su gravedad, habría que destacar los efectos cardiovasculares”.

En cuanto a efectos secundarios menores, la ginecóloga cita algunos como “sangrado irregular, náuseas, tensión mamaria premenstrual y cefaleas”, que deben vigilarse sobre todo en los primeros meses, y deben consultarse si no han desaparecido espontáneamente en el segundo o tercer ciclo. Lo mismo ocurre si aparecen tiempo después de llevar tiempo tomando esa píldora.

Oral contraceptive pill on pharmacy counter.

Una de las opciones es cambiar a otro método anticonceptivo, como puede ser el anillo vaginal , aunque a veces es tan sencillo  como valorar “un cambio de principio activo o de dosis y lograr así mejorar la adherencia”. En este sentido,  González recuerda que “hoy día existen multitud de preparados diferentes en el mercado y las opciones son muy numerosas en cuanto a tipo de hormona, dosis y vía de administración”.

Así, la experta añade que “en función del principio activo, además de lograr la inhibición de la ovulación y evitar el embarazo, los anticonceptivos hormonales constituyen una opción de tratamiento para múltiples patologías como son el acné e hirsutismo, sangrado menstrual abundante, síndrome premenstrual, insuficiencia ovárica, etc”.

En líneas generales, explica que cuando hablamos de “la píldora”, solemos referirnos  al anticonceptivo oral hormonal combinado, teniendo en cuenta que “la palabra combinado es porque se trata de un fármaco formulado con estrógenos y gestágenos, que son dos tipos de hormonas diferentes”. Otra opción es la llamada “mini píldora”, que está compuesta solo por gestágenos.

Sin embargo, a la hora de optar por una píldora u otra no solo habrá que tener en cuenta el propio fármaco, sino nuestras propias características, por eso es importante que la decisión se tome de forma compartida con el especialista, teniendo en cuenta factores como “los antecedentes de la paciente, la aparición de efectos secundarios, olvidos en la toma del fármaco o coste del tratamiento”.

Además, cabe recordar que precisamente, para evitar efectos secundarios cardiovasculares no debe tomarse la píldora a la ligera. Por ello, antes de comenzar a tomar un anticonceptivo oral es importante “realizar un exhaustivo repaso a la historia clínica de cada paciente, para detectar los antecedentes y factores de riesgo sobre todo de tromboembolismo venoso”. Aparte, incluso con el cambio de pastilla, será recomendable “la toma de la tensión arterial y el cálculo del índice de masa corporal, previamente a la prescripción del anticonceptivo”.

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