Cómo prepararse para recibir sexo anal por primera vez

El ano cuenta con numerosas terminaciones nerviosas que al ser estimuladas correctamente pueden hacerte disfrutar mucho. Si estás pensando en tener tu primera experiencia gay como pasivo puede que te surjan un montón de dudas sobre qué cosas debes tener en cuenta para recibir sexo anal. Recuerda que no todo se basa en que te introduzcan el pene, sino que el ano puede estimularse sexualmente de muchas formas: mediante anilingus o beso negro, a través de caricias realizadas en la zona, con la introducción de uno o varios dedos e incluso utilizando consoladores o vibradores específicos.

Sea cual sea la forma en que lo hagáis, es fundamental que sigas una serie de pasos para disfrutar de tu estreno recibiendo sexo anal. Con los siguientes consejos evitarás manchar y desterrarás el falso mito de que el sexo anal es algo doloroso para el que lo recibe. ¡Prepárate y evitarás sorpresas desagradables!

Ve poco a poco y relájate: tu ano necesita ser estimulado para que se vaya dilatando.

Que sí, que con el calentón puede ocurrir que os entren las prisas y que enseguida queráis ir al grano, pero si es la primera vez que vas a recibir sexo anal es mejor que no te envalentones. Puede que la cosa salga rodada, pero ten en cuenta que hay un factor muy importante que es el tamaño del pene del chico que te va a penetrar. Quizás aún no lo hayas visto bien o puede que sí y precisamente por eso quieras tenerlo ya dentro de ti, pero piénsalo: por mucho que te apetezca, si nunca has recibido sexo anal puede que te duela introducirte directamente y por primera vez algo tan grande.

Lo mejor es ir poco a poco y realizar una serie de preliminares. Estos pueden hacerse mediante la estimulación de tu ano por parte de tu pareja con la lengua, los dedos o pequeños juguetes sexuales. Es aconsejable, antes de nada, acariciar y masajear el ano suavemente por la parte exterior para, después, poco a poco, ir metiendo el dedo. De esta forma te irás relajando, tu ano se abrirá más y todo entrará más fácilmente. Y es que estar relajado es fundamental para que la penetración que recibas no te duela. Recuerda también que la respiración puede ayudarte a relajar los enfínteres.

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Higiene: vigila lo que comes unas horas antes y mantén tu ano limpio

El temor a manchar o ser manchado es uno de los motivos por los que muchos gays evitan el sexo anal y se decantan por otras prácticas más sencillas de realizar, como puede ser el sexo oral.
Para que no haya sorpresas y desterrar estos miedos es aconsejable recurrir a una correcta limpieza anal. No solo evitará una situación desagradable para ti y para el activo, sino que además te ayudará a estar más relajado y seguro de ti mismo.

Las duchas anales o enemas limpian el ano por dentro gracias a la introducción de agua que será desalojada con las impurezas. Puedes encontrar enemas en farmacias, sex shops y en internet. También existen cabezales o boquillas que se adaptan a la manguera de la ducha de tu cuarto de baño. Podrás controlar tú mismo la presión y temperatura del agua como haces habitualmente. No haber realizado una comida copiosa antes y haber defecado previamente a la limpieza anal es importante para no ensuciar en el momento de la penetración.

Lubricación y dilatación para que no duela

Dicen que con paciencia y mucho lubricante todo entra más fácilmente. En sex shops y tiendas especializadas encontrarás diferentes tipos de geles especiales para la penetración anal. Los lubricantes te ayudarán mucho en tu primera vez, cuando la saliva no es suficiente. El más utilizado es el de base acuosa, que tiene la ventaja de que no es pegajoso y se limpia más rápidamente. No puede decirse lo mismo de los que están hechos a base de aceite o vaselina que, aunque tienen un efecto mucho más duradero, son más difíciles de limpiar. Los lubricantes de silicona son otra opción por la que te puedes decantar, pero ten en cuenta que, aunque se deslizan más fácilmente que los de base acuosa, tienen un riesgo que es que pueden dañar algunos preservativos. Si ninguno de los anteriores te resulta realmente efectivo, prueba con los lubricantes dilatadores, que contienen entre sus ingredientes una reducida cantidad de anestésico para dilatar el ano.

Para complementar lo anterior, puedes recurrir a los plugs anales. Los hay de diferentes tamaños y grosores. Son flexibles pero firmes al mismo tiempo. Con su forma de cono suavizada te permitirán ir acostumbrándote poco a poco a su introducción e ir aumentando la intensidad conforme te sientas preparado.

Elige las posturas adecuadas para la situación

Tomar las riendas o dejarte llevar, ver la cara de tu pareja o sentirlo detrás de ti, ir más rápido o más despacio… Ve descubriendo de qué forma te gusta más que te penetren y no te cortes en ir probando posturas hasta encontrar la mejor. El perrito es todo un clásico en el que la penetración se siente de forma intensa y placentera. Sin embargo, si quieres ver a tu pareja sexual y besarle mientras te penetra, otra postura típica es la del misionero. Pero si te va más marcar el ritmo, la mejor alternativa para controlar la intensidad y velocidad de la penetración es sentarte encima del pene de tu compañero mientras él permanece tumbado o sentado. Así, sentirás su miembro muy dentro sin que te duela y cabalgarás a tu ritmo.

Ser pasivo no es estado ni una actitud, simplemente es un rol sexual. Recuerda que hay vida más allá de la penetración y que existen muchísimas cosas que puedes hacer: felaciones, masturbaciones, anilingus, estimulación del ano con los dedos, besos, caricias, masajes… Ten el lubricante a mano por si acaso y déjate llevar. Lo más importante, como siempre, es que tengas ganas de hacerlo y que uséis protección para evitar las enfermedades de transmisión sexual.

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