Cómo pillar en Nochevieja (o al menos intentarlo)

Los yanquis son muy pesados con eso de buscar un beso en la fiesta de Año Nuevo (vamos, nuestra Nochevieja de toda la vida). ¡Hasta tienen películas sobre el tema! Es como si un morreo fuera a condicionar toda la suerte del año entrante. En España somos más ambiciosos y lo de un piquito después de las campanadas no nos parece suficiente. Somos más de buscar el rollo de una noche, el folleteo que dura lo que tarda en volver a sonar Despacito… Es decir, afrontamos el 31 de diciembre con la esperanza de pillar cacho. ¿Fácil? ¿Difícil? Todo depende del azar, aunque podemos poner de nuestro lado… Estos son nuestros consejos.

No comas ni demasiado ni demasiado poco. Vamos a empezar en la cena. Un atracón brutal te puede dejar sin ganas de nada. ¡Incluso sin autoestima! Trata de no ponerte hasta el ojal para que tu instinto no se adormezca. Si te pasas con el turrón, es posible que la fiesta no llegue ni a comenzar.

Acicálate antes de salir. Aunque ya te hayas puesto guaper para la cena, es el momento de los últimos retoques. Afronta el principio de la fiesta hecho un pincel y no como si fueras a recomendar hipotecas de tipo fijo.

Elige cuidadosamente la fiesta. Cuidadín, porque aquí es donde nos la jugamos. Es posible que te hayan invitado al cotillón del club de ajedrez o al de costura. No queremos desmerecer esas propuestas, sin duda atractivas, pero nuestra recomendación es que busques opciones en las que parezca que vaya a haber un poco más de movimiento sexy.

New Years Eve celebration

Lleva protección. Los condones, siempre en el bolso o en el bolsillo. Imagínate que llega la ocasión y desaprovechas un apaño por no ir preparado. ‘Espera lo inesperado’ decía Isaac Newton. ¿O era el Marqués de Sade? ¿O quizá Rappel? En realidad nos lo acabamos de inventar, pero es una buena recomendación.

No bebas mucho. Ni poco. Lo justo para encontrar un punto en el que te encuentres lo suficientemente desinhibido, pero sin llegar a acabar besando la lona. En el punto medio está la virtud y ese caminar sobre la cuerda floja te dará más horas para esperar que llegue el momento.

No desesperes. Puede que veas a gente desfilar camino de casa, es posible que la selección musical ya haya llegado a ‘Vivir así es morir de amor’. No pasa nada. Si algo bueno tiene la Nochevieja es que nunca es tarde. Hay chancecito hasta en los churros.

Mantén la dignidad. Aunque tengas momentos de flaqueza o de debilidad en los que te de por pensar “anda a tomar por &%*P”, no bajes la guardia ni te pongas la corbata en la frente. Eso supondría multiplicar por cero todas tus opciones.

Si todo falla, mueve tus redes. Sociales, se entiende. Puedes empezar por las de ligoteo, en las que te protege el anonimato. Si la cosa no funciona, tira por Facebook o Instagram con mensajes para seguir con el fiestorro en todo lo alto. Si todo falla, solo te queda ver si tu ex está en línea en Whatsapp para tratar de buscar un último intento desesperado. No pasa nada: lo que ocurre en Nochevieja, se queda en el año anterior.

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