Cómo organizar encuentros sexuales en tus viajes

¿Te encanta viajar a otros países y probar a encontrar ligue en Tinder? Esta app viene muy bien para conocer a alguien cuando viajas solo y tener un encuentro sexual (y, de paso, hacer un curso acelerado de inglés, mil veces más eficaz que las clases del colegio). Pero, si no puede ser en la casa de nadie, ¿dónde quedarías para tener sexo? ¿En un Love Hotel? ¿En una pensión por horas? ¿O en un motel de esos que te regalan cubatas por alquilar la habitación? Serían las opciones más habituales, pero os damos una más: en una casa privada especialmente preparada para toda clase de sicalipsis.

Esa casa de tus sueños eróticos la encuentras a través de una web especializada en el alojamiento para relaciones lujuriosas. Se llama KinkBNB, sí, un nombre muy similar al conocido Airbnb, precisamente porque la dinámica es la misma en ambos servicios colaborativos. Esto es, poner en contacto a usuarios que alquilan sus casas con otros que buscan vivienda. La diferencia, claro está, es que en la segunda son espacios especialmente adaptados para el sexo. Por eso, cuando realizas una búsqueda, además de la  descripción clásica del inmueble (jardín, lavadora, calefacción…) aparece también información útil para las fantasías sexuales, por ejemplo, juguetes sexuales, una mazmorra para BDSM, bañera para hidromasaje, muebles especialmente diseñados para el placer o si es un lugar preparado para orgías o el intercambio de parejas.

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Una vez que te has alojado, comentas cómo ha sido tu experiencia con los caseros y el sitio para que otros usuarios lo lean y les ayude a decidirse para contratarlo o no. Algunos de los espacios están hasta preparados para rodar películas, como estudio de fotografía, para bailes sugerentes o cualquier otro evento íntimo.

A sus tres creadores se les ocurrió la idea de lanzar el sitio cuando a una amiga suya, que alquilaba habitación en un popular sitio de homesharing, de repente la dieron de baja sin avisar. Ella pensaba que fue porque en las fotos aparecía algún juguete sexual o algo provocativo. Entonces, ellos lo vieron claro e inmediatamente registraron la dirección de internet.

Como en Airbnb, los anfitriones deciden el precio del hospedaje, así que si no eres de escapadas sexuales, siempre puedes utilizar este servicio para sacarte un dinero extra. Eso sí, una vez solicitado, tendrás que esperar a que un moderador lo apruebe para el alquiler. También puedes ofrecer otros servicios, por ejemplo, masajes o dominatrix, pero eso va aparte del alquiler y al margen de la web.

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Por ahora, la mayoría de las casas están ubicadas en Estados Unidos, aunque la compañía asegura estar presente en 24 países (entre ellos no está España). Si no encuentras algo que encaje con tus preferencias, tienes la posibilidad de subir tu petición. Los lugares estrella son San Francisco, Los Ángeles, Londres, Seattle y Las Vegas.

KinkBNB dona a organizaciones que comparten su misma idea del sexo positivo, como Sex Workers Outreach Project, un grupo que defiende la protección de los derechos civiles y humanos de los trabajadores sexuales.

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