Cómo ligar (esta vez sí) en la cena de empresa

Como cada año llega la cita, y no hablamos de la Declaración de la Renta sino de la consabida cena de empresa donde se reúne todo el departamento, a veces incluso, toda la empresa, según tamaños. Con este acto social en el que uno intenta reconciliarse con sus jefes y compañeros de trabajo pasa como con las películas de Woody Allen: hay a quienes les encantan y hay quienes las aborrecen. Pues con la cena de empresa pasa lo mismo: unos están encantados de ir y otros las evitan como alma que lleva el Diablo. Si eres de los del primer grupo y además, aprovechas el momento para hacerle ojitos a Pablo el de Recursos Humanos o Elvira, la de Contabilidad, te damos una serie de consejos para, esta vez sí, ligar en la cena de empresa. ¿Lo ves imposible? No creas. Ahí van las pistas:

-Modera tus expectativas: esto es una cosa que sucede mucho entre el público masculino, lo de salir y pensar “me lo voy a comer todo” o “esta noche ligo”. Para después comprobar que no te has comido un colín y que lo único que ligaste fue un resfriado. En la medida en que controles tu nivel de expectativas, también gestionarás mejor una posible desilusión posterior. Así que, sin darlo todo por perdido antes de empezar la batalla, sí que es recomendable no ir con ningún a priori. Así, si te llevas una bonita sorpresa, mejor que mejor…

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Ve guapo/a pero tampoco como si fueras a un desfile de moda. Es decir: debes brillar/destacar, pero no ser el objeto de todas las miradas. Un poco de discreción al vestir, tus compañeros deben verte elegante pero no dejes entrever tus intenciones de ligoteo al elegir las prendas.

-No tienes por qué sentarte cerca de tu presa, es decir, no atosigues, elige el momento de sacar a relucir tus armas de seducción. Pero esto no quiere decir que tampoco te pongas en la otra punta de la mesa: una posición intermedia, sin estar pegado pero que te permita interaccionar, es idónea.

-Sé simpático/a y amable en general: aunque no soportes este tipo de cenas, aunque odies a tu jefe, cuida la imagen que das de ti, y esto no es solo válido de cara al posible ligue. Y ser simpático no quiere decir pasarse de graciosillo.

-No te lo bebas todo como si emulases a Nicolas Cage en Leaving las Vegas: no hay nada más penoso que alguien borracho, que cuando habla parece estar diciendo Pamplona mientras se come un polvorón. Aunque sea noche de fiesta y el alcohol ayude a desinhibirse, consume con moderación, por favor. Alcohol y atractivo es oxímoron.

-No ataques de buenas a primeras: lo más idóneo es hacerlo una vez pasada la cena, en las copas posteriores. El ambiente es más distendido, si cabe. Y además, hacerlo a primera hora de la noche, con los canapés, es un poco ir con el hacha en la boca. Sé paciente.

-En la conversación, huye de tópicos (“eres la más guapa de la empresa”, etc) y de cotilleos. Aprovecha para venderte bien y saca a relucir tus cualidades.

No tienes por qué “concluir” esa misma noche. De hecho, quizás no sea la mejor ocasión, con tus compañeros/as pululando alrededor. Pero sí es el momento idóneo para echar la caña y quedar en otro momento.

-Y si sí concluyes esa noche, recuerda que no tienes por qué montar un espectáculo: compartes con toda esa gente más tiempo que con tu familia. Discreción y buen gusto: si ves al otro/a receptivo/a, ataca pero con elegancia.

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