Cómo hacerlo definitivamente BIEN sobre una mesa

Hemos preguntado a los carpinteros. Al fin y al cabo ellos son los que conocen de primera mano los secretos del mobiliario de nuestro hogar. Pero también hemos preguntado a los consumidores, porque que una cosa son las personas que fabrican muebles para uso digamos ‘cotidiano’ y otra muy distinta quienes disfrutan de todas las posibilidades del menaje. Y, definitivamente, estos últimos son los que nos interesan para descubrir cómo ha de ser la mesa perfecta para practicar sexo.

Partimos de la base de que el sexo es increíble más allá de donde lo practiques. Pero se puede convertir en un desastre si nos dejamos llevar por la pasión y no tenemos en cuenta nuestros límites físicos. En la lista de lugares comunes en los que todos hemos practicado o practicaremos sexo al menos una vez en la vida, la mesa ocupa un sitio privilegiado, en el ranking y en nuestro corazón. Por su simplicidad, por su versatilidad, por su comodidad… y por su siempre agradecido recibimiento. Si siempre has querido vivir ese momento de película en el que de un plumazo tiras al suelo todo lo que hay encima del escritorio para darlo todo sobre él, toma nota de estas nociones elementales pero no menos importantes, pues lo primero es lo primero para lograr un disfrute completo sobre una mesa: tu salud.

couple loving each other

Por si aún queda algún aburrido que siga prefiriendo la cama, basta echar un vistazo a la red para descubrir un sinfín de encuestas que señalan la mesa como el lugar idóneo para tener relaciones sexuales plenas y sin interrupciones. La razón es sencilla. Normalmente (ojito con las mesas de diseño que estas juegan en otra liga), este mueble tiene la altura perfecta para que el galán se sitúe de pie frente a su pareja, que aguarda sentada sobre el mismo sabiendo que esta postura tan  básica favorece la estimulación del clítoris. Cosa que no es tan habitual como parece.

Pero como apuntábamos al principio, dentro de esta aparente perfección también puede haber infortunios que nos boicoteen ese polvo de cine. Para evitarlo, es esencial saber cuál es el mejor tipo de mesa para tener relaciones sexuales. Desde el Sextante hemos preguntado a amigos, familiares y colaboradores (sí, también hemos ido a tiendas de muebles para verlo con nuestros propios ojos, pero lo que pasa en Ikea se queda en Ikea) y lo tenemos: esta es la mesa perfecta para practicar sexo según tres parámetros a tener muy en cuenta.

1. La altura: La mesa ideal debe llegarle a tu chico a la altura de la cintura, con lo que la de la cocina se pone en el número uno de las superficies ideales, por delante de la del salón por ser (habitualmente) un poco más elevada y medir algo más de 75 centímetros de altura. Le sigue de cerca la mesa de escritorio, unos cuantos centímetros por debajo pero igualmente válida. Un truco: si a él le gusta ponerse en el lado corto de la mesa, probad con un escritorio que esté colocado contra la pared.

2. Los materiales de la superficie: Esto es un dato importante, porque seguro que a todos nos ha pasado alguna vez que no hemos terminado de disfrutar del coito pasional sobre la mesa porque el cristal era demasiado resbaladizo (o la piel se nos quedaba pegada), el mármol era tan frío que se bajaban todos los calores o la madera se movía tanto que no lográbamos estabilizar la postura. La solución, según nuestra encuesta amateur, es optar por las de madera pero tratar de evitar las mesas baratas que hayan sido ensambladas por nosotros mismos, porque por lo general son aglomerados endebles, con piezas que no encajan adecuadamente y suelen provocar un sonido chirriante demasiado incómodo. Eso sin tener en cuenta que las embestidas demasiado intensas pueden terminar de aflojar juntas y tornillos y hacer que acabemos en el suelo. Y vale, puede estar bien, pero preferimos el sexo sin dolor.

3. La posición de las piernas: En una mesa, como en una cama, las posturas son a gusto del consumidor y dependen de lo flexible que uno sea o de nuestro afán explorador. Pero por regla general una de las posiciones favoritas de ellos es sostener las piernas de ellas durante la penetración. Nuestro consejo es que pongáis en práctica esta postura también sobre la mesa y descubráis las nuevas posibilidades que seguro surgirán. Y un matiz para que compensar que esa tarde no hayas ido el gimnasio. Si apoyas (tú, chico) tus manos sobre la superficie de la mesa mientras ella rodea tu cintura con las piernas, te aseguramos que las flexiones pectorales nunca te resultarán tan placenteras.

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