Cómo hablar de sexo a los niños

Mamá, ¿de dónde vienen los niños? De París, los trae la cigüeña. Probablemente te suene esta respuesta que los padres decían antiguamente para salir airosos a la curiosidad inherente a los más pequeños de la casa. Craso error. Cuando tu hijo te pregunte, por mucho que te sorprenda, no le des evasivas, porque podría encontrar la información por otras fuentes y tal vez no encaje precisamente con los valores que os gustaría inculcarle. La educación sexual forma parte de la labor como padres, quienes deben aportar conocimientos y valores, al igual que se les enseña a tener un buen comportamiento, hábitos o relaciones sociales.

¿Cuándo hablarle? Cuando el peque lo plantee, que en unos niños será antes y en otros después. Hay que dar respuestas sencillas,  adaptadas a su madurez y a su vocabulario y tranquilizadoras (“cuando seas más mayor, te lo volveré a explicar y lo entenderás mejor”). A partir de los 5 años y hasta los 11, son más conscientes de su cuerpo, pero no se debe dar información complicada. “Se puede hablarles de las relaciones físicas con el enamoramiento porque es un concepto que entienden muy rápido y da un sentido más emocional”, explica Monste Doménech, psicóloga infantil y pedagoga y autora del libro “Los niños no vienen de París” (Editorial Planeta).

Girl with books

También recomienda que los padres aprendan los conceptos biológicos, por ejemplo, a través de una enciclopedia, para luego adaptarlos al nivel de comprensión del niño mediante metáforas. A esta edad tampoco es necesario darles todos los detalles, como explicarles qué es el semen, sino que necesitan información desde el punto de vista social.

“Es muy importante fomentar la confianza entre padres e hijos para poder hablar de sexo con toda naturalidad, es decir, llamando a cada cosa por su nombre, como se habla del corazón o los pulmones. Podemos hacer dibujitos o mostrar imágenes que van a facilitar nuestra explicación y no condicionar las conductas sobre sexo, en buenas y malas, sino en sanas e insanas. Si lo basamos en un contexto de higiene y salud los niños lo van a tomar en serio, evitando las perspicacias y risitas”, afirma Doménech.

¿Los errores más frecuentes? Transmitir conceptos erróneos, como que el sexo es algo feo o pecaminoso, la falta de valores emocionales y la falta de comunicación, señala Doménech. Hay que fomentar la capacidad de hablar de sexo sin prejuicios. Transmitirles que es algo bonito, natural y asociado al amor, pero no la idea de relaciones sexuales solo por placer, esto es mejor hablarlo con más edad, “ya que él también querría tenerlo y saltarse muchos escalones y etapas que aún le quedan por vivir”.

La educación sexual, explicando las cosas con claridad y sensibilidad, les aporta seguridad, explica Doménech, porque da pautas y modelos para adquirirla y crecer felices. El sexo no debe ser tabú en la familia, sino que se debe transmitir con amor y naturalidad. Lo contrario, es decir, la ocultación o mostrarlo como algo malo, genera traumas y rebeldía.

Por si quieres profundizar y empaparte bien antes de hablar de sexo a tus peques, también puedes leer el libro “Cómo hablar de sexualidad con sus hijos” de Viviane Hiriart Riedermann (editorial Paidós). Otra buena y divertida obra, destinada a compartir con ellos es “¡Mamá puso un huevo! O cómo se hacen los niños”, de Babette Cole (Ediciones Destino).

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