Cómo follar (bien) en la playa

Forma parte de nuestras fantasías sexuales más recurrentes, porque aúna varias cosas interesantes: primero, está la posibilidad de hacer el amor en público. Un punto a favor. Segundo, el riesgo de ser pillados. Tercero, EL VERANO. Son tres cosas que ponen mucho y que, juntas, forman un combo ganador. Sin embargo, antes de que os lancéis al despelote y a echar un polvo en cualquier playote, hay que hacer una serie de puntualizaciones. Son las cosas ñiñiñiñi que tenéis que tener en cuenta para que el sexo playero sea de 10.

Haz labor de rastreo. Vas a follar en la playa. No hay quién te quite la idea de la cabeza. Vale, de acuerdo. Pues haz una cosa: trata de buscar zonas solitarias y tira de Google Maps o de lo que haga falta. Intenta localizar una covacha, una cala a la que no vaya mucha gente, etc.

Que caiga la tarde. Por muy poco transitada que esté una playa siempre hay el riesgo de que aparezca alguien. O de que haya mirones. O las dos cosas a la vez. Con la luminosidad del verano, ponerte a darlo todo antes de que caiga la noche es un riesgo del copón. Mejor esperar a que el crepúsculo haga su aparición.

Romantic dance at sunset by couple

La arena. Pica. Y lo sabes. Y en los genitales más aún. Por eso, hay que intentar que la arena y nuestras partes pudendas estén lo más lejos posible. Por eso, son buenas las posturas en las que no hay un contacto directo con el arenal. Elegimos como favorita la del perrito; sin duda, un acierto.

Condones. Siempre… claaaro que sí. Da igual que sea la playa, el Circo del Sol o el estadio Santiago Bernabéu. El sexo, siempre seguro. En la playa hay que redoblar esfuerzos para evitar que el preservativo se rasgue con piedras, se llene de arena, etc.

No descartes sexo oral (o manual). El coito no lo es todo y, en el caso de la playa, menos todavía. Una felación o un cunnilingus resultan mucho más limpias y más facilonas en el caso de la playa. La masturbación también es amiga de calas y arenales. Si somos capaces de mantener la cara de póker, incluso podemos hacer de las nuestras en medio del agua… ¡y rodeados de gente!

Lleva siempre una toalla, una manta o algo en lo que apoyarte. Créenos, tus rodillas te lo agradecerán. Pero, además, ayudará a poner algo de distancia entre el resto de tu cuerpo y la arena. Sabemos que es una cuestión que frena un poco la espontaneidad y la improvisación, pero nos parece muy necesario disponer de un elemento tan versátil que lo mismo sirve para ponerse encima que para cubrirse si os pillan, ¡ouch!

No te lamentes si al final es un desastre. Eh, todos tenemos en la cabeza esa estampa idílica de una pareja revolcándose en la arena mientras mantienen un apasionado encuentro sexy. Pues lo sentimos, pero lo más probable es que ninguno de los dos lleguéis al orgasmo, acabéis hasta las orejas de algas, bolsas de patatas fritas vacías y demás desperdicios o tengáis un encontronazo con las fuerzas del orden… pero lo habéis intentado y habéis cumplido una fantasía. La próxima vez que alguien os pregunte si alguna vez habéis follado en la playa podréis levantar la mano y decir bien alto: “Eh, ¡yo sí!” (aunque fue una mierda).

Click aquí para cancelar la respuesta.