Virgen a los 30: ¿Soy un bicho raro?

¿Cómo recuerdas tu primera vez? Si planteas esta pregunta a personas de tu entorno con las que tienes confianza, probablemente sus respuestas más habituales tengan que ver con nervios, dudas e incertidumbre.

Cuando somos jóvenes, idealizamos la llegada de ese momento. La mayoría deseamos que la persona elegida sea ese primer gran amor, con quien tengamos una complicidad especial y la confianza suficiente para confesarle nuestros miedos. Alguien con quien nos sintamos cómodos y, si comparte con nosotros esa inexperiencia, mejor que mejor…

Según pasan los años y ese príncipe o princesa azul parece haberse extraviado, las expectativas van cambiando, entre otras cosas porque cada vez nos resultará más complicado encontrar a una persona del sexo contrario en nuestra misma situación.

Antes de comenzar a buscar información para este artículo, era incapaz de imaginar la cantidad de personas que han superado la treintena y siguen sin haber tenido su primera experiencia sexual. Agradezco a Elena, Carlos y Marta su colaboración y, sobre todo, su sinceridad. Ellos me han dado las claves para responder a cuestiones que seguro que despiertan vuestra curiosidad:

¿Cuál es la edad en la que empiezas a sentirte un ‘bicho raro’?
La respuesta parece unánime: No existe una cifra concreta, pero cada año va pesando sobre ese sentimiento de miedo a no formar parte de la mayoría “normal”. No se trata tanto de un deseo de experimentar aquello de lo que todo el mundo habla, “un placer incomparable según cuentan”. Al fin y al cabo, lo desconocido no se echa de menos. Se trata más que nada de ese ansia por salir del grupo de los “raros”, de los que se limitan a escuchar y a sonreír mientras el resto del mundo se explaya con sus experiencias y sus formadísimas opiniones. Es de los pocos temas en los que casi la totalidad de los conversantes (la excepción eres tú) es experta.

¿Cuál es la respuesta de tu entorno cuando cuentas que eres virgen?
Sobre esta cuestión, se observa una diferencia evidente entre la experiencia de las chicas y la del chico. Él admite haber sufrido con los comentarios de sus amigos, que no entendían por qué se negaba a pagar para superar ese trámite de una vez por todos. Con los años, se han acostumbrado, pero su situación sigue siendo objeto de bromas esporádicas.
Las chicas, sin embargo, dicen haber contado desde el minuto uno con la comprensión y el apoyo de su entorno. Son pocos los amigos a los que han hablado de ello con naturalidad, pero dan por hecho que el resto se lo imagina. “Cuando en diez años no te han conocido un solo novio y no has comentado ninguna locura nocturna o diurna, sobran las explicaciones”, opina Marta.

¿Cómo te imaginas la primera vez?
Ha pasado tantas veces por su mente, y con resultados tan distintos, que prefieren dejar de atormentarse. Elena admite haberse planteado la posibilidad de que simplemente no pase. Para ella es fundamental alcanzar un grado alto de confianza con la persona, que le permita estar convencida de que contará con su paciencia y su comprensión.
Carlos teme que la confesión a una futura pareja de que es virgen genere rechazo. Tiene dudas sobre si dará “la talla”, si será capaz de controlar la eyaculación, si sabrá dar placer a la chica, con sus movimientos o con su boca, porque también en eso es inexperto… Pero, por encima de todo, le preocupa ser considerado un raro por la candidata a protagonizar su primera vez, hasta el punto de que ésta se eche atrás.

¿Por qué crees que has superado los 30 siendo Virgen?
Si estáis pensando que deben de ser personas desagradables, feas o insoportables en el trato, estáis muy equivocados. Elena considera que la timidez ha jugado en su contra. Han aparecido varios candidatos a lo largo de los últimos años, pero no ha sabido o no le ha interesado seguirles el juego. Marta ha idealizado tanto a la persona que llegue a formar parte de su vida que siempre encuentra pegas. Admite que los miedos propios de la inexperiencia también contribuyen a potenciar esa negativa. Carlos se declara un romántico y se siente incapaz de acostarse con una mujer si se ha pasado con las copas o alguna chica se le insinúa de una forma demasiado brusca. En su opinión, la magia que espera que acompañe a ese momento se estropearía, y se multiplicarían las probabilidades de que la noche fuera un desastre.

Pese a la impresión que la mayoría de los observadores externos podamos tener, ninguno de ellos movería una ficha distinta si pudiera retroceder. Están orgullosos de haberse mantenido fuertes ante la presión social y, encuentren o no a su media naranja amorosa y sexual, son felices con el respeto a sus principios. Cuando llegué el momento, seguro que será muy especial.

Click aquí para cancelar la respuesta.