Cómo eliminar los celos de tu vida

Si tuviese que hacer un ranking de preguntas frecuentes que la gente me formula tras descubrir que tengo una relación poliamorosa, os aseguro que “¿y no tienes celos?” se llevaría el primer galardón.

Esa sensación abrumadora que nos inunda las entrañas, casi como si estuviésemos tragando carbones al rojo vivo. El corazón acelerado, los ojos empañados de lágrimas y el cerebro nublado con pensamientos negativos. Los celos llegan en un minuto y tardan meses en desaparecer, convirtiéndose en un lastre amargo para muchas relaciones, rompiendo parejas y amargando la vida en común.

Lo primero que tenemos que entender a la hora de intentar eliminar nuestros celos es que son una mera construcción cultural.  La buena noticia es que las construcciones culturales son posibles de desaprender.

Por algún motivo inexplicable la idea del amor romántico con la que nos han bombardeado desde que somos pequeños nos enseña que los celos son inevitables, y no per se negativos. Si tienes celos, es que le quieres de verdad. Si tiene celos, es que realmente te desea. Hemos conseguido entender este sentimiento abrasador como la prueba inequívoca de que existe el amor.

Si algo he aprendido en los cinco años que llevo teniendo relaciones abiertas es que el amor es un sentimiento precioso, que te llena de vida, energía y sentimientos positivos. Hasta en los momentos más turbulentos de tu existencia, cuando no te apetece levantarte de la cama y sólo quieres acurrucarte y llorar, las personas amadas pueden tender un puente de positivismo que te ayude en la recuperación. De hecho, si tuviese que hacer una infografía de lo que es el amor, los celos estarían sin duda en el extremo opuesto del abanico de los sentimientos.

Confianza y comunicación son esenciales

Desde luego, el primer paso para poder renunciar a ellos es tener una relación basada en la confianza y la comunicación. Si estamos acostumbrados a una dinámica destructiva, a no hablar con nuestra pareja o a contar mentiras, malamente podremos dar ningún paso a la hora de eliminar nuestros celos. Hemos de confiar en nosotros mismos y en el vínculo que tenemos con nuestro compañero, sabiendo que los acuerdos establecidos previamente son y van a seguir siendo respetados. Estos acuerdos pueden ser de exclusividad afectiva o sexual, ambas ¡O ninguna!

Muchas veces se achacan los celos al comportamiento de nuestra pareja (“Estabas hablando con fulanito”, “Le miraste de forma especial”…) pero si pensamos en ello de forma objetiva, muy pronto comprendemos que en realidad esta emoción tiene poco o nada que ver con lo que haga o deje de hacer la otra persona. Los celos están altamente vinculados a otro sentimiento también muy destructivo: el miedo. Miedo a no ser lo suficientemente bueno, a no aportarle a tu compañero aquello que necesita, miedo de que encuentre a alguien mejor, miedo a no ser correspondido.

Jealousy

El miedo provoca inseguridades, que nos hacen tener una visión destructiva y distorsionada de nuestra propia vida, nuestro cuerpo y nuestras emociones. ¿Y si encuentra a alguien que sea más guapo? ¿Más listo? ¿Más compatible con su personalidad? ¿Y si folla mejor? ¿Y si la tiene más grande? Todas estas preguntas retumban en nuestro cerebro de forma consciente e inconsciente creando un escudo de negativismo contra el que es complicado luchar.

¿Por qué no intentar analizarlos desde el raciocinio?
Pero, ¿y si en vez de tomar los celos tal y como vienen, sucumbiendo al negativismo, intentamos luchar contra ellos a través del raciocinio?
Sabiendo que la comunicación empática y constructiva es la única manera en la que podemos crear una relación saludable de pareja, el siguiente paso es entender nuestros propios sentimientos y el motivo por el cual los celos aparecen. Cada persona es un mundo y es la labor de cada uno el entender el funcionamiento de sus emociones para poder gestionarlas correctamente.

¿De qué tienes miedo? ¿Cuáles son los motivos ocultos tras tus inseguridades? Puede ser el miedo al abandono o el terror al rechazo. Puede que te venga un sudor frío al pensar en tu pareja encontrando a alguien que sea mejor que tú.

Escribir tus miedos te ayudará

Pensar en estos términos de forma teórica es extremadamente complicado, así que mi recomendación es que la próxima vez que tengas un arrebato de celos, te sientes en tu escritorio armado con papel y un bolígrafo. Escribe aquello que se te pase por la cabeza, analizando lo que sientes desde los pensamientos más superficiales (“Tengo celos porque has quedado con otra persona”) hasta llegar a los más profundos (“Tengo miedo de que pases más tiempo con otras personas que conmigo”). Este ejercicio de deconstrucción nos ayuda no solo a conocer las dinámicas destructivas que tenemos hacia los otros, sino también aquellas que nos afectan a nosotros mismos, retroalimentándolas por simple desconocimiento.

Una vez sepamos de donde provienen nuestros celos es muy fácil hacerlos desaparecer racionalizando la situación que los está provocando. Si tienes miedo de que tu pareja pase más tiempo con otra persona que contigo, habladlo y llegad a un acuerdo al respecto. Si te sientes inseguro de tu cuerpo o tu sexualidad, trabaja esas áreas de tu vida para que no puedan controlar o afectar tu relación. Si tienes miedo al abandono, recuerda que tu pareja ha decidido conscientemente estar contigo. En resumidas cuentas, toma aquello que te produce escalofríos y analízalo conscientemente hasta hacerlo desaparecer. A veces, pedir ayuda y consejo a un terapeuta puede ser una muy buena idea.

No seas duro contigo mismo y recuerda que por cómo nos han educado, tiene todo el sentido del mundo que sintamos celos. Lo importante es reapropiarnos del control sobre nuestras reacciones y la manera en que afrontamos las diferentes situaciones.
Olvidar nuestros demonios es imposible, pero podemos coger las riendas y aprender a vivir por encima de ellos.

Click aquí para cancelar la respuesta.