Cómo disimular tus pequeños complejos en la cama

Apagar la luz no es siempre la manera idónea de esconder imperfecciones. En primer lugar, porque un porcentaje elevado del placer durante el acto sexual viene dado por la observación del otro con menos ropa de lo habitual. En segundo, porque la oscuridad no evitará que la persona con la que compartes cama acceda a tus formas con sus manos o con su boca. Mostrarse segura y confiada es la manera más efectiva de resultar atractiva, pero si no consigues sacar de tu cabeza esos pequeños complejos, aquí va una lista de trucos que te ayudará a sentirte más cómoda.

Unas caderas voluminosas y celulitis en las piernas
Pese a que las grandes caderas no suelen desagradar a los hombres, las cartucheras son un complejo habitual en la mujer. La posición en la cama que mejor disfraza esa grasa localizada es tumbada boca arriba, ligeramente incorporada y apoyada sobre los codos. Las piernas deberían quedar entrecruzadas, con  la de arriba ligeramente flexionada, sin llegar a acomodarse del todo, casi como si con ella quisiéramos simplemente adornar la figura. Esto ayudaría también a disimular la celulitis en las piernas, pues la sensación al evitar que el peso caiga es de una piel más tersa.

Feeling calm and protected.

Un trasero plano
Mientras unas nos quejamos del exceso de grasa, a otras les acompleja su defecto. La ausencia de esa curva del músculo glúteo suele traducirse en el miedo a parecer menos femenina de espaldas. La mejor postura sexual para hacerlo invisible es la de la vaquera: situada en la cama sobre el hombre, sentada de cara a él, con una pierna a cada lado de su cuerpo. El movimiento sinuoso durante la penetración no sólo permitirá disfrutar a ambos, sino que además restará peso y atención a la zona del trasero.

La tripita
Si el exceso de grasa es moderado, permanecer completamente tumbada sobre la cama hará desaparecer buena parte de los michelines, que quedarán repartidos también hacia la zona lateral del cuerpo. Esta postura animará a que el hombre se sitúe encima, lo que sacará la zona del vientre del campo visual de ambos. En el caso de que el cuerpo de la mujer quede irremediablemente enfrentado al del hombre en algún momento, la mejor opción es inclinarse ligeramente hacia atrás, de forma que la tripa se aplane. Una vez terminado el acto, la mujer podrá permanecer tumbada boca abajo sobre la cama, una situación tan normalizada que no resultará antinatural.

El pecho caído o con estrías
Cualquier postura en la que la mujer permanezca de espaldas al hombre concederán tranquilidad a la mujer con estrías en el pecho, ya sea sentada sobre él o tumbada a modo de cucharita. Para sumar le esa sensación de pecho colocado y elevado, el truco que mejor funciona es el de llevar los hombros hacia arriba y hacia atrás, casi como si quisieras que se encontraran en la parte superior de la espalda. Durante del sexo oral, es preferible que la posición de la mujer sea inversa a la del hombre, algo similar a la que se adopta durante un 69, pero sin importar que la acción sea o no correspondida. Si él está debajo, la tendencia natural del pecho será la de caer, y de este modo el resto del cuerpo ocultará su situación.

Una piel muy blanca, cicatrices o manchas
En este caso, la elección de las bombillas juega un papel fundamental. Una luz más blanca incrementa la sensación de palidez, que tendemos a asociar a una falta de nutrientes, y en la cultura occidental choca con el concepto común de belleza. También hace más visibles otros complejos como la delgadez o la presencia de celulitis. Una lámpara pequeña, con luz cálida y no demasiado centrada en la habitación favorece la percepción de uniformidad en la piel desnuda.

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