Cómo comunicarte con tu pareja para tener una relación sin malos rollos

Si existe una clave general para que una pareja funcione, esa es la comunicación. Pilares como la confianza, el respeto o incluso el amor que sentimos hacia la otra persona dejan de ser útiles si no somos capaces de transmitírselos adecuadamente a nuestra pareja.

Para que esto sea posible en nuestra relación, en primer lugar debemos recurrir a pautas básicas de comunicación necesarias en cualquier interacción con otra persona, según explica Sara Rasero, psicóloga individual y de pareja:

-Escucha activa: mirar a los ojos de tu interlocutor, asentir para hacer ver que estás escuchando y comprendiendo lo que está diciendo y recoger sus argumentos en el inicio de los tuyos cuando tengas tú el turno de palabra son actitudes que favorecerán vuestra conversación.

-Respetar los turnos de palabra: dejar terminar de exponer los argumentos al otro sin interrumpir es fundamental para llegar a comprender qué es lo que te quieren transmitir. No anticipes sus ideas o razonamientos, si acabas de escucharle puede ser que te sorprendas y que veas que en realidad vuestros puntos de vista no están tan alejados.

-Respeto: evita siempre insultos y humillaciones hacia la otra persona y no descalifiques ni desprestigies sus argumentos. Puedes no estar de acuerdo, pero todos los puntos de vista son válidos si están bien fundamentados.

Además de estas normas básicas, existen algunas específicas que no solo os llevarán a tener una mejor comunicación, sino también una relación de pareja más sana, según Rasero.

-Habla siempre desde el “yo”: cuando quieras hablar con tu pareja acerca de algo que no te gusta de la relación o que te haya hecho daño de su forma de hablar o actuar, háblale siempre de cómo te sientes TÚ. Prescinde de reproches o acusaciones, pues es fácil que la otra persona se sienta atacada y empiece a defenderse, por lo que probablemente acabaréis una discusión. Si hablas únicamente de cómo te sientes tú y no de “cómo te han hecho sentir”, la otra persona no se sentirá ofendida, no tendrá la necesidad de defenderse y podrá estar más en ti y en tu malestar.

Casual couple having coffee together

-Sé consciente del rol que estás adoptando con respecto a tu pareja. Es importante poner atención en identificar desde dónde estamos hablando a nuestra pareja. ¿Estamos realmente comunicándonos con él/ella desde una posición horizontal o nos estamos colocando en el lugar de un niño que pide a un adulto o en el de un padre que exige a su hijo? Recuerda que la pareja es una relación de iguales y la comunicación siempre tiene que ser de adulto a adulto.

-No proyectes en el otro lo que es tuyo. Muchas veces discutimos con nuestra pareja por estar reprochándole algo que nosotros mismos hacemos o esperando que nos valide algo nuestro que ni siquiera nosotros mismos validamos. Cada vez que te encuentres muy enfadado/a con tu pareja por algo que ha hecho o ha dejado de hacer, haz un ejercicio de introspección y mira a ver si, más que enfadarte hacia afuera, no deberías de trabajarte algo dentro. Cuida de no pedirle a tu pareja que cubra necesidades que no le corresponde cubrir porque eres tú mismo/a quien debe hacerlo.

-Habla de forma directa y evita dobles sentidos e ironías. Normalmente, este tipo de recursos generan tensión y favorecen que la otra persona saque su lado más rebelde y defensivo, además de entorpecer el entendimiento de los verdaderos argumentos que estés dando. Lo más probable es que el contenido importante de la conversación pase a un segundo plano y se convierta en una exhibición de quién es más chulo y tiene más capacidad de quedar por encima del otro.

No des cosas por hechas, pregunta si necesitas alguna aclaración. Si no lo haces, es posible que surjan malos entendidos que compliquen la conversación y esta pueda derivar en una discusión que se podía haber evitado si te hubieras dado el permiso de expresar tu falta de comprensión.

-No impongas tu criterio, negocia, practica el “win-win”. Por mucho que la pareja sea una unidad, está compuesta de dos personas totalmente diferentes. Esto hará que haya puntos en los que tengáis visiones distintas, a veces opuestas, e imponer la visión de uno sobre el otro no será posible ni sano en la mayoría de las ocasiones. La negociación en estos casos será la mejor opción, con la práctica del “win-win” donde el resultado es que, de alguna manera, ambos ganáis algo y nadie pierde.

-No hables en estados de alta intensidad emocional. En caso de que observéis que la conversación está adquiriendo un tono acalorado, lo mejor es que acordéis parar y posponer la misma para otro momento donde estéis más relajados. Y, por supuesto, nunca tomes decisiones precipitadas en medio de una discusión. Lo mejor será reposar lo que se haya dicho y sacar las conclusiones en frío.

No mantengas conversaciones importantes en situaciones que no favorezcan la buena comunicación, por ejemplo, en sitios con ruido o bajo los efectos de sustancias como el alcohol. Tampoco habléis en presencia de terceras personas ni les pidáis que actúen como jueces. Los temas de pareja deben quedar dentro de ese ámbito y nadie externo está en posesión de dar o quitar la razón a uno u otro.

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