Cómo comprar con tu pareja en el Ikea (sin discutir)

Septiembre: vuelta al cole; forrar libros para quienes tengan hijos en edad escolar; apuntarse a un gimnasio (para probablemente, no ir); quizás, a unas clases de inglés (para ídem); renovar el mobiliario, redecorar la casa o incluso, mudarse. La vuelta de vacaciones viene siempre cargada de nuevos planes y el de tener que ir a comprar muebles suele ser uno de ellos. Pero, ay Dios, si la primera visita a los suegros suele ser una prueba de fuego para la pareja, ¡qué decir de la compra en el Ikea! (vaya por delante que no tenemos nada en contra de la tienda sueca, solo nos sirve de ejemplo). ¿Quién no ha asistido a broncas descomunales en el parking de Ikea? ¿quién no ha visto discutir a una pareja en los amplios pasillos de la tienda, rodeado de sillones Ektorp y de estanterías Billy? ¿Cómo no enfadarse si ella dice que el armario Bergsfjord entra en el coche mientras él defiende lo contrario?

Couple moving home and buying online
Bien, desde El Sextante vamos a ayudarte para que tu próxima visita a este paraíso de las compras sea de lo más agradable. Y sobre todo, vamos a darte consejos para que una tarde de compras no acabe como el rosario de la aurora. Apunta estos consejos y quita hierro al asunto, que tampoco es una tragedia griega:

Antes de ir, sexo: sí, nota mental si quieres pero dale al placer sexual, y no en solitario, antes de ir a comprar. Ya verás que iréis los dos mucho más tranquilos y contentos.

– Consejo número dos: si ves que no os habéis quedado lo suficientemente relajados después de la sesión de sexo, repite. O sea, volvamos a la casilla de partida, como en el parchís.

Haced una lista de lo que necesitáis realmente: como cuando vas al súper, eso evitará que la compra se eternice (siempre a uno le gusta pasar horas y horas dentro del establecimiento y a otro puede que no).

Llegad a acuerdos: ¿que ella quiere el armario beige y tú el mueble del salón negro? Pues negociad, que la pareja también es eso. Llegad a un entendimiento, cedamos un poco los dos y así la compra será más sencilla.

– Si notas que te estás enfadando, que se te está hinchando la vena, que vas a saltar en medio del apartado de iluminación, rodeado de luces cenitales y de todo tipo, piensa en algo bonito: gatetes por ejemplo. Incluso, echa mano del teléfono y ponte algún vídeo de gatitos. Ya verás que te relajas.

Tómate algo: sí, una copita de orujo. Un vaso de whisky. Un licor. O tómate tres helados de chocolate. O esa tarta de chocolate de Ikea de ingredientes algo dudoso. TÓMATE ALGO DULCE O CON ALCOHOL. O ambos. Ya verás que después estás más tranquilo.

– Cambia el improperio que ibas a soltar delante de los edredones por algo bonito: “ese vestido te sienta bien”; “has adelgazado”; “te queda bien la barba”. Pero por favor, que suene sincero.

– A la vuelta a casa, llega otro gran obstáculo (suponiendo que todos los anteriores consejos hayan funcionado): montar los muebles. Montar un mueble de Ikea a veces puede ser todo un reto. ¿Un consejo? Aplázalo para al día siguiente y dale a otra sesión de sexo. Ya verás que te enfrentas al bricolaje con mejor humor.

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