Cómo comportarte la primera vez cuando cambias de orientación sexual

¿Te acuerdas de los nervios de aquella primera vez en la que compartiste tu sexualidad con otra persona? El dolor de estómago, el nudo en la garganta, los sudores fríos… hablamos mucho de sexo, se nos llena la boca fanfarroneando del último polvo del fin de semana, pero cuando salimos de nuestro círculo de confort, ¡ay! Es como volver a la casilla de salida.

Reconócelo, por muy experta o experto que te creas y por muy bien que se te dé el sexo, los nervios y las inseguridades cuando te acuestas con alguien nuevo vuelven a aparecer. Imagínate que conoces al alguien que te atrae y con el que quieres tener un encuentro erótico y, además, es de tu mismo género. Vale, es un paso más en tu vida sexual, más experiencias y maneras de disfrutar de ti mismo y de conocer nuevas vías de disfrute, pero te surgen muchas dudas: ¿esto significa que he cambiado de orientación sexual? ¿Sabré dar placer a alguien de mi mismo género? ¿Cómo debo comportarme?

Para y respira. Tener deseos hacia alguien de tu mismo género y acostarte con él no te hace inmediatamente gay, lesbiana o bisexual. Sentir impulsos sexuales, sentirte atraído por otra persona, aunque sea de tu mismo sexo e incluso formando parte de una relación, es algo totalmente natural. Los deseos y atracciones sexuales están ahí y son tantos como personas, así que sientas lo que sientas está bien. Si quieres llevarlo a cabo y la atracción es recíproca, ¿por qué no probar algo nuevo?

Cómo tener sexo con alguien de tu mismo género

¿Cómo lo has hecho hasta ahora? Pues ahí tienes la respuesta, por instinto y dejándote llevar por lo que vuestros cuerpos os piden. Que la persona que ahora tienes enfrente sea de género diferente a otras con las que te has acostado antes no cambia casi nada. Decimos casi porque sabemos que en la teoría todo parece muy fácil, pero a la hora de la verdad nos vienen a la cabeza muchas dudas realmente tontas.

Párate a pensar. Tú eres una mujer o un hombre que vive su sexo, se toca, se masturba y que conoce su cuerpo. Sabes lo que tienes, ¿no? Pues ya sabes cómo es el cuerpo de tu próxima pareja sexual. Pero eso no es todo. Su cuerpo anatómicamente se parecerá al tuyo, pero las zonas erógenas son algo muy personal. Tú te mueres de placer cuando te muerden el muslo y eso no significa que, si vas directamente a mordérselo a tu compañera/o se vaya a correr al momento, pero eso te pasa igual con alguien de diferente género.

Two girls holding each other hands.

Que sea una mujer o un hombre como tú no quiere decir que le guste lo mismo que a ti. Te vamos a dar la llave que abre casi todos los misterios del sexo: la comunicación. ¡Hablad!

¿Qué mejor forma de calentar y coger confianza que hablando? Da igual que habléis del tiempo, de la bolsa o del gobierno, seguro que acabáis hablando de qué es lo que os pone y ahí empieza la magia. Compartid vuestras experiencias sexuales, qué es lo que más os gusta que os hagan, que os toquen, que os digan y a partir de ahí irá todo rodando. Dejaos llevar, escuchad a vuestros cuerpos y haced lo que os pidan.

Lo que nunca debes hacer

No finjas ni mientas ¡nunca! porque no siendo sincero no vas a ganar nada. Compartiendo vuestras vivencias seguro que os dais cuenta de que las dos estáis igual de nerviosas, así que no pasa nada, simplemente disfrutad del momento.

Libérate de todas las ideas preconcebidas. Deja en casa cerrado bajo llave ese libro o esa película que enseña cómo lo hacen dos mujeres o dos hombres. No te va a servir más que para hacerte ideas que luego puede que no se hagan realidad. Imagínate que tu máxima es hacer la típica tijera con esa chica y cuando se lo dices ella te mira como ¡¿qué?! Y es que el porno nos engaña mucho y nos pone expectativas nada reales. Es mejor si te centras en tus deseos, que pienses en qué te gustaría sentir y lo pongáis en común. De ahí sí que saldrán posturas interesantes.

Lo que sí que debes hacer

Ser tú misma/o. No hay nada mejor. Sé libre de expresar lo que sientes y de dejar claro qué es lo que esperas e incluso admitir que estás un poco nervioso porque has salido de tu zona de comodidad sexual.

Abre la mente y disfruta. Es lo más importante. Estás ante una nueva experiencia así que tan solo céntrate en vivir el momento, de ser tú, tu cuerpo y nuevas formas de desarrollarte sexualmente. Focaliza tu mente para que se quede con lo mejor del momento y para que las distracciones sean mínimas, así conseguirás que la experiencia sea más positiva.

Puedes pedirle algún consejo a una amiga o amigo que ya lo haya vivido antes que tú para que te cuente cómo fue. Así reducirás el nivel de estrés. Pero no creas que va a ser igual. Cada persona lo vive de una forma y la tuya será otra más e igual de única.

¿Cómo tengo que comportarme?

Borra el tener que. No tienes que nada, simplemente ser. Piensa que eres tú, con tu forma de ver la sexualidad que va a compartirla con otra persona que está igual que tú. Y es que cada vez que tenemos un encuentro erótico con otra persona da igual de qué género sea, estamos en las mismas condiciones. Somos como dos fichas que se unen por primera vez y que tienen que ir girando y reconociéndose hasta encontrar cuál es la mejor posición para encajar y sentirse cómodos.

¿Te has preguntado si para la otra persona esto también es nuevo? Si no sabes la respuesta, pregúntaselo, porque igual te estás volviendo loca/o porque para ti es “la primera vez” y ella o él está igual que tú. De nuevo, la comunicación y sinceridad soluciona más problemas de los que creemos.

Lo que sí que te decimos que tienes que es sentirte bien, estar segura/o de lo que haces, que lo haces porque te apetece, porque quieres y porque el sexo es para divertirse, experimentar y disfrutar. Siéntete sexy y lánzate a una nueva aventura.

Puede ser que la primera vez sea un desastre y no sea como te esperabas, pero ¿acaso las primeras veces son siempre perfectas? Casi nunca lo son, así que relájate y prueba otra vez, que segundas partes sexuales sí que son buenas.

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