Cómo afrontar una nueva relación después de una ruptura

Cuando una relación llega a su fin, sobre todo si ha sido larga y ha supuesto una gran implicación por ambas partes, cuesta acostumbrarse a la idea de volver a ser uno mismo, con su mecanismo, quien se enfrente en soledad a los quehaceres cotidianos.
Toca explicar a la familia que la boda por la que tantas veces preguntaron tardará un poco más; toca volver a cocinar los domingos, porque no habrá visita a casa de ninguna suegra y, sobre todo, toca echar la vista atrás para recordar qué hace uno los fines de semana cuando está soltero.
Como es probable que tu plan para los próximos 10 años no sea el de acicalar  los santos de la iglesia del pueblo, más te vale ponerte las pilas. Estos son los pasos a seguir tras una ruptura:

1. Perdona
No importa si surgió una tercera persona, si el amor llegó a su fin o las circunstancias lo hacían insostenible. Lo importante es que habéis decidido escribir el punto y final de la historia. Deja de reabrir cajones con ropa sucia, deja de preguntarte por qué a ti y simplemente acepta que no era la persona ni el momento. Probablemente cuando el verdadero amor llame a tu puerta te horrorizará la idea de volver atrás para subsanar los errores que cometiste en esa relación: agradecerás que ese final hiciera posible el auténtico principio. Perdona y, sobre todo, olvídate de él.

2. Aprende de los errores
Es frecuente que la vida en pareja nos aísle de numerosos planes con amigos y familia que antes de la relación eran frecuentes. Incluso, hemos podido dejar de lado actividades y aficiones que nos encantaban, y que con el tiempo pasan a un segundo plano para otorgar más peso a la pareja. Una ruptura de estas características debería recordarnos la importancia de mantener nuestra individualidad, de cuidar nuestro espacio para que el final de un amor no nos condene a la soledad ni nos invada el vacío.

ruptura2

3. Déjate querer
La ruptura te ayuda a comprobar con qué personas puedes contar de manera incondicional y cuáles están sólo cuando son ellas quienes te necesitan a ti. Apóyate en esos amigos que parecen disponer de un detector de penas a distancia, que te pegan un telefonazo siempre en el momento justo, que sacan tiempo de donde parecía no sobrar un minuto, y os lo dedican a ti y a tu bienestar. Son momentos de debilidad y lo mejor que puedes hacer es dejarte querer.

4. Evita un duelo infinito
No es de extrañar que después de una separación te apetezca pasar un tiempo sin compañía sentimental. Cualquier paso que das y cualquier comentario que escuchas te recuerda a él, y devuelve a tu cabeza un sentimiento que mezcla rabia, dolor, dudas y, en ocasiones, culpabilidad. ¿Cuánto quieres alargar la agonía?

5. No cierres puertas
Es comprensible que los malos recuerdos despierten tu miedo a volver a pasarlo mal. De hecho, no es de extrañar que cualquier amago de acercamiento de una nueva persona te haga preguntarte si merece la pena arriesgarte a pasar por lo mismo. Regresan a tu mente los desagradables momentos que desencadenaron el fin y, aún peor, los que vinieron después, siempre inundados en lágrimas. Pero ni todas las personas que lleguen serán iguales a la anterior ni tus sentimientos y tu forma de resolver problemas será la misma en cada época. Déjate sorprender por lo que tenga que llegar.

6. No traslades la responsabilidad a tu nueva pareja
No, ni tu nueva pareja se va a comportar igual a la anterior ni tú tienes derecho a castigarle por lo que otros te hicieron sufrir. Procura aparcar esa mochila en la que acumulas miedos, rencores y rabia. Hay momentos en que la experiencia resta nota, y en el amor a veces toca desaprender. Intenta recordar la ilusión y la inocencia con la que viviste esa primera relación, que estabas convencida de que sería para siempre, porque nunca podrías querer igual a nadie más, e imagínate viviéndolo de nuevo.

Click aquí para cancelar la respuesta.